La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán comenzó a provocar fuertes consecuencias en la aviación global. Aerolíneas, gobiernos y empresas del sector turístico se apresuran a gestionar una crisis que ya dejó más de 20.000 vuelos cancelados y decenas de miles de pasajeros varados en distintas partes del mundo.
Según datos de la plataforma de seguimiento aéreo Flightradar24, alrededor de 21.300 vuelos fueron cancelados en los últimos días en siete grandes aeropuertos de Medio Oriente. Entre los más afectados se encuentran Dubái, Doha y Abu Dabi, algunos de los centros de conexión aérea más importantes del planeta.

La situación es especialmente crítica en el Golfo. Dubái, el aeropuerto internacional con mayor tráfico del mundo para vuelos internacionales, permaneció cerrado o con fuertes restricciones durante varios días consecutivos, lo que paralizó gran parte del tránsito aéreo entre Europa, Asia y África.
El conflicto también golpea a una región que en los últimos años apostó fuerte por el turismo y la aviación para diversificar sus economías más allá del petróleo. Las cancelaciones masivas y la incertidumbre están afectando directamente uno de los corredores aéreos más importantes del planeta: el que conecta Europa con Asia a través de Medio Oriente.
Mientras tanto, miles de pasajeros intentan encontrar una forma de regresar a sus países. Los gobiernos comenzaron a organizar vuelos de repatriación, en muchos casos utilizando rutas de emergencia para evitar las zonas de mayor riesgo.

Las principales aerolíneas del Golfo, como Emirates, Flydubai y Etihad, retomaron un número limitado de vuelos desde el lunes, principalmente para evacuar a viajeros que quedaron atrapados tras el cierre del espacio aéreo. Estados Unidos también anunció que está organizando vuelos militares y chárter para evacuar a sus ciudadanos, mientras que el Departamento de Estado mantiene contacto con cerca de 3.000 estadounidenses en la región.
La crisis también golpea a las compañías aéreas desde el punto de vista económico. Analistas del sector advierten que el impacto sobre el transporte de carga y pasajeros podría alcanzar miles de millones de dólares, especialmente si el conflicto se prolonga. Las consecuencias ya se reflejan en los mercados. Las acciones de aerolíneas de todo el mundo registraron caídas, mientras las empresas evalúan el impacto financiero de rutas canceladas, mayores costos operativos y el aumento del riesgo en la región.

Al mismo tiempo, el cierre del espacio aéreo en Medio Oriente está generando un efecto dominó en el sistema aéreo global. Muchas aerolíneas deben rediseñar rutas más largas entre Europa y Asia, lo que implica más combustible, mayores tiempos de vuelo y nuevas complicaciones logísticas.
En medio de la incertidumbre, algunos pasajeros siguen atrapados lejos de casa. Tatiana Leclerc, una turista francesa varada en Tailandia cuyo vuelo debía pasar por el Golfo, resumió la situación: “No podemos volver a casa, no podemos regresar al trabajo y los niños no pueden volver a la escuela”.