Fue una de las vedettes más icónicas de los años 90 y 2000. Brilló en ciclos de humor y revistas como Petardos y Rompeportones, donde supo combinar sensualidad, desparpajo y timing cómico en una época dorada del espectáculo. Hoy, Yanina Zilli volvió al centro de la escena gracias a Gran Hermano Generación Dorada, pero en el camino quedaron pocos vínculos intactos dentro del ambiente artístico.
En ese mapa de amistades que resistieron el paso del tiempo aparecen tres nombres fuertes: Gladys Florimonte, Moria Casán y Silvia Süller. Tres personalidades explosivas, cada una con su estilo, que siguen bancando a Zilli en esta nueva etapa mediática y que sostuvieron el vínculo con el paso de los años.
De hecho, Moria tuvo un rol clave en su desembarco en el reality de Telefe. Fue una de las responsables indirectas de que Yanina se animara a entrar: le pasó el contacto de un productor y, a partir de ahí, Zilli terminó anotándose a través de la web. El resto es historia.
Ya dentro de la casa, la ex vedette se transformó en una de las protagonistas indiscutidas de esta edición. Con carácter fuerte, experiencia televisiva y cero miedo a la cámara, logró destacarse rápidamente y superar la primera gran placa de nominación, en la que terminó dejando afuera a Gabriel Lucero.
Con pasado de marquesina y presente de reality, Yanina demuestra que la esencia del show no se pierde. Y aunque el ambiente ya no sea el mismo que en los tiempos de plumas y escaleras, todavía conserva el respaldo de tres figuras que también conocen como pocas el juego mediático. Porque si algo sabe Zilli, es sobrevivir… y brillar.