Una bomba acaba de estallar en el corazón del FC Barcelona, reescribiendo la historia reciente de una de las salidas más dolorosas del fútbol. Xavi Hernández, ex entrenador del Blaugrana y figura emblemática del club, reveló en una entrevista que Lionel Messi tenía acordado su regreso al Camp Nou en enero de 2023, pero que la operación fue bloqueada directamente por el presidente Joan Laporta.
La impactante confesión echa por tierra las versiones oficiales que culpaban a las restricciones económicas de La Liga o a las exigencias de Jorge Messi. Según Xavi, el único responsable de frustrar la vuelta del campeón del mundo fue Laporta, quien temía que el regreso del astro comprometiera su propio liderazgo en la institución.
El relato de Xavi es demoledor. El entrenador y el entorno de Messi mantuvieron contactos durante meses. "Leo estaba fichado. En enero de 2023, después de quedar campeón del mundo, lo contactamos y él me dice que tiene ilusión de volver y yo lo veo" , explicó Xavi. Las conversaciones se extendieron hasta marzo, con la certeza de que el acuerdo era viable. "Teníamos la luz verde de La Liga" , afirmó.
Sin embargo, la postura de Laporta fue determinante. Xavi relató textualmente: "Laporta me dijo que si volvía Leo le iba a hacer la guerra y que no se lo podía permitir". Para el expresidente y su círculo, el poder y la figura de Messi eran incompatibles con su gestión. "Es el presidente con su gente quienes le dicen que no, que no se lo puede permitir, que él tiene todo el poder y que Messi le va a gestionar mal ese poder", disparó Xavi, desmintiendo categóricamente cualquier otra razón.

La frustrada negociación generó un quiebre temporal en la relación entre Xavi y Messi. El argentino llegó a pensar que el propio entrenador formaba parte de la maniobra para impedir su regreso. "Me afectó mucho en mi relación con Leo, pero ahora vuelve a ser buena", admitió Hernández, confirmando que el vínculo personal se recompuso tras aclarar los malentendidos.
Xavi no ocultó su desilusión. Se "moría de ganas" de que Messi vistiera la camiseta blaugrana otra vez y lo veía como el "Last Dance" perfecto, comparable al de Michael Jordan en la NBA, con la mudanza del equipo al estadio de Montjuïc. "Todavía hoy pienso que ayudaría al equipo a meter goles, a dar últimos pases, sin ninguna duda, ¡pero si va a jugar un Mundial! Leo volvería a triunfar en el Camp Nou y además era su deseo y el mío", enfatizó.
El exentrenador concluyó con un mensaje lapidario: "Él (Messi) lo sabe ahora, pero estuve un tiempo que no pude comunicarme con él, fue una pena, pero por culpa de los que están". La revelación de Xavi reabre una herida en el barcelonismo, dejando en claro que la salida de Messi y su frustrada vuelta no solo fueron por problemas económicos, sino también por una lucha de poder en la cúpula dirigencial.