La escalada del conflicto con Irán comenzó a tener consecuencias directas en el mercado energético global y uno de los países que reaccionó con mayor rapidez fue Japón. El gobierno japonés ordenó a una instalación de almacenamiento estratégico de petróleo prepararse para una posible liberación de crudo. La medida surge ante la interrupción de suministros desde Medio Oriente, una región de la que depende casi por completo la economía japonesa.
El sitio involucrado es la base de reservas de Shibushi, ubicada en el sur del país, donde se almacena parte del petróleo estratégico nacional. Aunque todavía no se tomó la decisión final de liberar las reservas, las autoridades comenzaron a activar los protocolos de emergencia. La orden fue transmitida por la Agencia de Recursos Naturales y Energía a través de la Organización Japonesa para la Seguridad de Metales y Energía, el organismo encargado de gestionar los recursos estratégicos del país.

El problema central es el Estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más importantes del planeta. Aproximadamente un quinto del petróleo mundial transportado por mar pasa por ese estrecho, que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico. Para Japón la dependencia es especialmente crítica:
95 % del petróleo que importa proviene de Medio Oriente
alrededor del 70 % llega a través del Estrecho de Ormuz
Con el conflicto en curso y el tránsito marítimo afectado, Tokio teme que se produzca una interrupción prolongada del suministro.
Japón cuenta con una de las reservas energéticas de emergencia más grandes del planeta. El país dispone de petróleo equivalente a 254 días de consumo interno, distribuidos entre reservas gubernamentales, inventarios del sector privado y acuerdos de almacenamiento con países productores.
Estas reservas están diseñadas precisamente para escenarios de crisis como el actual. La última vez que Japón recurrió a ellas fue en 2022, cuando participó en una liberación coordinada con otros países tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia.

La situación también está siendo evaluada a nivel internacional. La Agencia Internacional de la Energía analiza la posibilidad de una liberación coordinada de reservas entre países industrializados, algo que suele aplicarse cuando el mercado enfrenta interrupciones graves del suministro. Si el conflicto en Medio Oriente continúa afectando el tránsito petrolero, varios gobiernos podrían liberar parte de sus reservas para estabilizar los precios y garantizar el abastecimiento.
Más allá de la decisión final de Japón, el episodio refleja la enorme sensibilidad del sistema energético mundial. Una crisis en el Golfo Pérsico puede afectar en cuestión de días a economías ubicadas a miles de kilómetros de distancia. Y en un mundo donde gran parte del petróleo sigue dependiendo de rutas marítimas estratégicas, el Estrecho de Ormuz vuelve a demostrar por qué es considerado uno de los puntos más críticos de la geopolítica global.