Desde la asunción de Javier Milei hasta diciembre de 2025, se dieron de baja 22.608 empresas registradas como empleadores, según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo. El dato refleja una tendencia persistente: en promedio, más de 900 empresas por mes dejaron de operar como empleadoras durante la actual gestión.
La caída no fue aislada. En 22 de los 25 meses analizados, la cantidad de empresas se redujo respecto al mes anterior. Solo en 3 períodos se registraron leves recuperaciones, lo que confirma una dinámica descendente sostenida.
De hecho, el indicador acumula 15 meses consecutivos de caída.
En diciembre de 2025, el sistema registró 670 empresas menos, llevando el total a 489.749 empleadores activos.

El impacto no fue homogéneo. Algunos sectores concentraron la mayor parte de las bajas.
En términos absolutos, los rubros más golpeados desde la asunción de Milei fueron:
Por el contrario, algunos sectores lograron expandirse, pero sin llegar a compensar:
Si se analiza el impacto en función del tamaño de cada sector, el panorama también muestra fuertes retrocesos:
En contraste, los sectores con mejor desempeño relativo fueron:
El ajuste en la cantidad de empresas impactó principalmente en las firmas más pequeñas: 89% de las empresas que dejaron de ser empleadoras tenían hasta 5 trabajadores.
Esto equivale a 20.191 pequeñas unidades productivas que desaparecieron.

Por otro lado, la cantidad de empleadores de entre 6 y 50 trabajadores/as que dejaron de contratar explican el 9% del total de casos, mientras que las empresas de más de 50 trabajadores que dejaron de contratar representan sólo el 2% de los casos.
En términos relativos, también se confirma esta tendencia:
Un dato que sobresale es el de las grandes compañías:
las empresas con más de 5.000 empleados cayeron un 9,4%, pasando de 128 a 116.
Los datos muestran que la reducción en la cantidad de empresas empleadoras se mantuvo prácticamente ininterrumpida a lo largo de los primeros dos años de gestión libertaria.
Con fuerte impacto en sectores clave como transporte, comercio e industria, y con las pymes como las más afectadas, la evolución del tejido empresarial se consolida como uno de los indicadores preocupantes a seguir dentro de la dinámica económica actual.