El consumo de carne en Argentina no cae, pero sí cambia. Ese cambio refleja algo más profundo: la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento de la carne vacuna frente a otras alternativas.
En los últimos años, la mesa de los argentinos se reconfiguró. La carne vacuna —históricamente central en la dieta— pierde terreno frente al pollo y el cerdo, que aparecen como opciones más accesibles.
Los precios explican gran parte del fenómeno. En el último año, de acuerdo con el informe del IPCV:
En ese mismo período, la inflación fue del 32,4%. Es decir, la carne vacuna se encareció muy por encima del promedio y de sus sustitutos.
Los datos del cierre de 2025 muestran cómo quedó configurado el consumo per cápita anual:
La carne bovina todavía lidera, pero con una diferencia cada vez menor respecto al pollo, que ya alcanzó niveles récord. El cerdo, en tanto, sigue creciendo y gana participación año a año.
Si se mira la evolución de los últimos años, el cambio es contundente.
Hace poco más de una década, el consumo de carne vacuna superaba los 60 kg por persona, hoy está por debajo de los 50 kg, una caída de más de 10 kilos por habitante

Al mismo tiempo, el crecimiento de las otras carnes fue muy marcado en las últimas décadas. Hace 26 años, el consumo de pollo era de 34,9 kg por habitante, mientras que el de cerdo alcanzaba apenas 8,1 kg.
Hoy esos valores subieron a 46,8 kg en el caso del pollo y 18,4 kg en el cerdo, lo que implica un aumento de casi 12 kilos en pollo (+34%) y más de 10 kilos en cerdo (+127%).
El dato no es solo coyuntural. La tendencia a reducir el consumo de carne vacuna y aumentar el de pollo y cerdo viene desde hace más de una década, pero se profundiza en un contexto de pérdida de ingresos reales.
Durante los años del kirchnerismo, el consumo de carne vacuna se mantenía en niveles más altos, sostenido por un mayor poder de compra relativo.
En la actualidad, con precios de la carne vacuna creciendo muy por encima de la inflación y de los salarios, el consumo se reconfigura hacia opciones más económicas.