El Gobierno de Javier Milei oficializó este viernes la designación de Gabriela Carmen Zangaro al frente de la Oficina Anticorrupción, en un movimiento que se produce en medio de la investigación judicial que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La medida, publicada en el Boletín Oficial a través de la resolución 194/2026, forma parte de los cambios impulsados por el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, y desplaza del cargo a Alejandro Melik.
La Oficina Anticorrupción es un organismo dependiente del Poder Ejecutivo con funciones clave en la prevención e investigación de irregularidades dentro de la Administración Pública Nacional, así como en empresas con participación estatal.
En este contexto, el rol del organismo cobra especial relevancia: deberá intervenir en el control del uso de recursos públicos en momentos en que el Gobierno enfrenta una causa sensible que ya escala en la Justicia.

La designación se da mientras avanza la investigación que lleva adelante el juez Ariel Lijo, quien ordenó medidas para analizar contratos vinculados a la TV Pública.
En ese marco, la causa ya empezó a girar sobre una figura particularmente sensible: la de dádivas, que podría configurarse si se comprueba que el funcionario recibió un beneficio en razón de su cargo, aun sin una contraprestación directa comprobada.

La coincidencia entre el cambio en la conducción de la Oficina Anticorrupción y el avance de la investigación judicial instala un nuevo foco sobre el rol del organismo en un caso que combina política, gestión pública y posibles irregularidades.
Con Zangaro al frente, la OA deberá definir su grado de intervención en un expediente que no solo tiene impacto judicial, sino también alto voltaje político para el Gobierno.
El escenario abre interrogantes sobre cómo se articulará el control interno del Ejecutivo con el avance de la Justicia federal.
En paralelo, el caso Adorni se consolida como uno de los principales focos de tensión para el oficialismo, en un contexto donde cada movimiento institucional comienza a leerse también en clave política.