15/05/2026 - Edición Nº1193

Agro

ENERGÍAS RENOVABLES

BioVi: una inversión de USD 100 millones que trae el etanol a Buenos Aires

30/03/2026 | Un proyecto productivo en General Villegas gana impulso, en medio del aumento del corte en combustibles.



El reciente ajuste en la normativa de combustibles, que habilita a las petroleras a incrementar de manera voluntaria el corte de bioetanol en las naftas, volvió a poner en el centro del debate el rol de los biocombustibles en la matriz energética argentina, en un contexto atravesado por la suba del precio internacional del crudo y la incertidumbre global.

En ese escenario, donde el Gobierno busca amortiguar el impacto del encarecimiento del petróleo —que volvió a superar los USD 100 por barril en medio del conflicto en Medio Oriente—, el etanol aparece como una alternativa inmediata para reducir costos y sustituir importaciones, en un país que, pese al boom de Vaca Muerta, todavía no cuenta con suficientes destilerías y debe importar combustibles.

Sin embargo, más allá de la coyuntura, el desarrollo de esta industria en Argentina sigue siendo limitado. Apenas el 3,7% del maíz se destina a la producción de bioetanol y las plantas se concentran, casi exclusivamente, en provincias como Córdoba, Santa Fe y San Luis, además del polo azucarero del NOA.

Es en ese punto donde empieza a tomar forma un proyecto que busca modificar ese mapa. Un grupo de productores y empresarios del noroeste bonaerense impulsa la construcción de la primera planta de bioetanol a base de maíz en la provincia de Buenos Aires, con epicentro en General Villegas y una inversión estimada en más de 100 millones de dólares.

La iniciativa figura bajo la denominación BIOVI (Bio Villegas) y es impulsada por el grupo CREA Villegas. Cuenta con el respaldo de actores locales vinculados al agro y apunta a replicar el modelo que ya transformó la matriz productiva en Córdoba, donde el etanol permitió agregar valor en origen, dinamizar economías regionales y generar nuevas cadenas industriales.

Empresarios y productores rurales en la planta BIO4 de Córdoba 

En paralelo, el avance del proyecto se da en un momento clave: mientras el Gobierno nacional habilita un mayor uso de biocombustibles como respuesta a la coyuntura, en el Congreso se promueve el debate de una ley que podría elevar el corte obligatorio y dar previsibilidad a inversiones de largo plazo.

En ese cruce entre urgencias energéticas y definiciones estructurales, la posibilidad de instalar una planta en territorio bonaerense empieza a leerse como algo más que una inversión puntual: es el primer paso para “abrirle la puerta al etanol” en la provincia de Buenos Aires.

Un cambio que vuelve a poner al etanol en agenda

La decisión oficial de ampliar el margen de mezcla de bioetanol en las naftas reactivó una discusión que en la Argentina aparece de manera cíclica: hasta qué punto los biocombustibles pueden ganar terreno frente a los combustibles fósiles y convertirse en una alternativa sostenible en términos económicos y ambientales.

En ese marco, el etanol volvió a posicionarse como una opción viable, no solo por su menor costo relativo frente a la nafta tradicional, sino también por su capacidad de integrarse rápidamente al parque automotor existente.

“Toda energía que se produce hoy es bienvenida, y el etanol tiene la ventaja de que es directamente sustituible en un auto común, sin necesidad de grandes cambios”, sostuvo a NewsDigitales Pierre Courreges, productor y cara visible del proyecto Bio Villegas.

A esa ventaja se suma su impacto ambiental. Al tratarse de un biocombustible, el etanol permite reducir las emisiones de gases de efecto invernadero respecto de los combustibles fósiles y contribuye a una matriz energética más limpia, en línea con las exigencias globales de transición energética: “El etanol contamina 74 veces menos que la nafta a petróleo” sintetizó.

“Además de ser una solución económica, es una energía más limpia. Estamos hablando de aprovechar un recurso renovable como el maíz para generar combustible con menor huella de carbono”, explicó, en una definición que empieza a ganar peso en el debate público.

A eso se agrega un dato estructural que empieza a consolidarse en el análisis: la Argentina produce petróleo, pero no logra refinar lo suficiente para abastecer su demanda interna de combustibles líquidos

“Seamos conscientes de que Argentina es un gran productor de petróleo, pero no de nafta. No nos alcanzan nuestras destilerías y terminamos importando hasta 2.000 millones de dólares por año. Todo lo que podamos sustituir con etanol es ahorro para el país”, sostuvo el extitular de la Sociedad Rural de General Villegas.

El proyecto que puede marcar un punto de inflexión en la Provincia

En ese contexto, la iniciativa que impulsa BIOVI aparece como un caso testigo. La propuesta es instalar en General Villegas una planta de bioetanol a base de maíz que, por escala e inversión, no tiene antecedentes en la provincia de Buenos Aires.

El proyecto surge a partir del vínculo con BIO4, la firma cordobesa liderada por Manuel Ron que logró consolidar un modelo industrial basado en la asociación de productores.

“Fuimos a Córdoba, vimos lo que habían hecho y nos preguntamos por qué no hacerlo en Villegas. Ellos mismos nos dijeron que estaban dispuestos a acompañar el proyecto y a replicar ese modelo”, destacó Courreges.

Para General Villegas, la instalación de la planta podría generar un boom económico: "Depende del tamaño final, pero se necesitan entre 100 y 150 personas trabajando ahí en la planta. Y 300 proveedores indirectos. Pasaría a ser la industria número uno de Villegas " detalló. 

La apuesta, sin embargo, trasciende lo local y se proyecta como innovadora dentro del entramado productivo bonaerense: “Esto es abrirle la puerta de la provincia al etanol. No es solo una planta en Villegas, es la posibilidad de que Buenos Aires empiece a desarrollar una industria que hoy prácticamente no existe”, remarcó.

La clave política: reuniones con la Provincia y diálogo con el Gobernador

El avance del proyecto también se juega en el plano político. En los próximos días, los impulsores mantendrán una reunión con funcionarios del Gobierno bonaerense para avanzar en las condiciones necesarias para su radicación.

El encuentro será con áreas clave como Economía y Energía, y contará con la participación del intendente de General Villegas, Gilberto Alegre, quien viene acompañando la iniciativa desde sus inicios.

“Después de muchas charlas, tenemos una reunión con la Gobernación. Vamos con el intendente a plantear qué necesitamos para que esto se pueda instalar en las mismas condiciones que Córdoba o Santa Fe”, explicó Courreges.

El intendente Gilberto Alegre en una visita a "El Clarinete" donde se instalará la planta de bioetanol 

Según detalló, también hubo contactos previos con el gobernador Axel Kicillof, en los que se expuso el potencial del proyecto y la necesidad de generar un marco legal propicio a nivel provincial.

“Ya hemos estado charlando con el gobernador, planteándole esta posibilidad y la necesidad de que la Provincia habilite este tipo de industrias. Es una oportunidad concreta para empezar a desarrollar algo que hoy no existe en Buenos Aires”, sostuvo.

Un modelo asociativo que busca replicar la experiencia cordobesa

El esquema de financiamiento y desarrollo sigue la lógica de integración regional que ya mostró resultados en otras provincias. Productores, empresas del agro y capital privado confluyen en una iniciativa que apunta a agregar valor en origen y reducir la dependencia de los mercados de commodities.

Actualmente, el grupo impulsor cuenta con una base de inversores consolidada, aunque todavía trabaja en sumar nuevos actores para completar el fondeo necesario.

“Hoy tenemos algo más de la mitad de los inversores y seguimos en la búsqueda de nuevos socios. La idea es que sea un proyecto abierto; incluso estamos evaluando herramientas como un fideicomiso para que puedan participar inversores más chicos y ampliar la base de financiamiento”, comentó Pierre Courreges.

Subproductos y nuevas cadenas: energía, ganadería y más valor agregado

Uno de los puntos centrales del proyecto es su capacidad de generar distintos subproductos a partir del maíz, lo que amplía su impacto económico más allá del combustible.

Además del etanol, la planta producirá burlanda —un insumo clave para la alimentación animal— y aceite de maíz, abriendo nuevas oportunidades comerciales y fortaleciendo la integración con la cadena ganadera.

“Es una industria que no solo produce energía. También genera burlanda, un alimento de alto valor para el engorde de animales y otros subproductos que tienen mercado. Eso multiplica el valor del maíz y genera nuevas oportunidades en la región”, describió el productor rural de Villegas.

En una segunda etapa, incluso, podrían desarrollarse nuevas líneas de producción: “Se pueden hacer otras inversiones arriba: secar la burlanda, exportarla o generar biogás con la vinaza. Eso también implica aprovechar residuos y reducir el impacto ambiental del proceso”, señaló Courreges.

Condiciones clave: gas, infraestructura y el maíz como base del proyecto

La elección de General Villegas no es casual. La zona reúne una serie de condiciones técnicas que hacen viable la instalación de una planta de estas características.

Uno de los factores determinantes es el acceso al gas, indispensable para el funcionamiento de la industria.

“La planta consume una cantidad de gas equivalente a toda la ciudad de Villegas. Es un consumo muy alto, pero ya tenemos la factibilidad confirmada por Camuzzi, lo cual es clave”, detalló, a propósito del consumo que tendrá la planta ubicada sobre la ruta 188, en el establecimiento “El Clarinete”.

Predio en General Villegas 

A eso se suma la disponibilidad de energía eléctrica y agua de calidad, además de la cercanía con una de las principales regiones productoras de maíz del país.

Las plantas tienen que estar donde está el maíz. Y toda esta zona tiene una altísima producción. Eso garantiza el abastecimiento y también la cercanía con la ganadería que consume los derivados.”

El nivel de operación también da cuenta de la escala del proyecto. “Van a entrar 30 camiones de maíz por día, y van a salir 16 de burlanda y 6 de etanol. Es un movimiento permanente que dinamiza toda la economía local” valoró Pierre Courreges.

Entre la oportunidad y la incertidumbre regulatoria

Pese al contexto favorable, el avance del proyecto está condicionado por factores que exceden a los impulsores. La sanción de una nueva ley de biocombustibles aparece como un elemento central para garantizar previsibilidad.

“Se tienen que alinear varios factores: una ley nacional que eleve el corte y dé estabilidad, la habilitación de la Provincia, la incorporación de inversores y una macroeconomía que permita acceder al crédito”, advirtió.

En ese sentido, la reciente decisión del Gobierno es vista como un paso, aunque todavía insuficiente para consolidar un esquema de largo plazo.

Esto es coyuntural. Si mañana baja el precio del petróleo o cambia el contexto internacional, el corte puede volver atrás. Sin una ley que dé certezas, es muy difícil que se radiquen nuevas industrias”, planteó Courreges.

El espejo de Brasil y el atraso argentino

El contraste con Brasil funciona como referencia inevitable para dimensionar el potencial del etanol. Allí, el desarrollo de esta industria se apoya en políticas de Estado y en una fuerte articulación entre el sector público y privado.

Brasil tiene un corte del 30% y además ofrece etanol puro en las estaciones de servicio. Vas con un auto argentino y funciona perfectamente, no hay ningún problema técnico”, describió.

En ese sentido, el ruralista de General Villegas se refirió a la asimilación que ya tiene el consumidor del vecino país respecto al etanol: “En estación de servicio y vas a encontrar la nafta regular que tiene 30% de etanol a seis reales y un surtidor al lado que va a decir 100% de etanol, etanol puro a 4 reales y si vos querés consumir etanol vos lo hacés” indicó.  

La diferencia, según plantean desde el sector, no radica en la capacidad productiva sino en la decisión política de impulsar el desarrollo.

“Ellos están inaugurando plantas todos los años. Solo el año pasado abrieron siete. Acá todavía estamos discutiendo una ley”, contrastó.

En ese contexto, el proyecto de General Villegas se posiciona como una experiencia clave para la provincia de Buenos Aires. Su concreción no solo implicaría una inversión de alto impacto, sino también la posibilidad de iniciar un camino de industrialización ligado al agro y a la transición energética.

“Esto no es para un gobierno, es para los próximos 50 años. Por eso es importante que haya una decisión de avanzar” finalizó Pierre Courreges.

Relacionadas
Más Noticias