26/05/2026 - Edición Nº1204

Sociedad


Recurso estratégico

Día Nacional del Agua: la señal que expone una desigualdad difícil de ignorar

31/03/2026 | Cada 31 de marzo, la fecha invita a reflexionar sobre el uso, la gestión y las tensiones en torno a un recurso esencial para la vida y el desarrollo del país.



El Día Nacional del Agua en Argentina se conmemora cada 31 de marzo y representa una de las fechas más significativas dentro del calendario ambiental del país. Lejos de ser una efeméride más, la jornada invita a reflexionar sobre el valor del agua como recurso estratégico, imprescindible para la vida cotidiana, el desarrollo productivo y el funcionamiento de las economías regionales.

El origen de esta fecha se remonta a 1963, cuando se realizó en Córdoba el Primer Congreso Nacional del Agua. Allí, especialistas, técnicos y funcionarios coincidieron en la necesidad de instalar una agenda común en torno al uso y la gestión del recurso hídrico, y definieron el 31 de marzo como día de conmemoración. Años después, en 1972, la fecha quedó oficialmente incorporada a nivel nacional.

En un país con una geografía tan diversa como Argentina, el agua cumple un rol central. Es clave para el consumo humano, la producción agropecuaria, la industria y la generación de energía. También resulta fundamental para el equilibrio de los ecosistemas y para prevenir situaciones críticas como inundaciones o sequías prolongadas, que en los últimos años se volvieron cada vez más frecuentes.

Un recurso estratégico con desigualdades

Sin embargo, la disponibilidad de agua no es uniforme en todo el territorio. Mientras algunas regiones cuentan con abundantes recursos hídricos, otras enfrentan serias dificultades de acceso. A esto se suma un dato que muchas veces pasa desapercibido: a nivel global, solo una pequeña fracción del agua es dulce y apta para el consumo, lo que obliga a repensar su uso de manera responsable y eficiente.

En este contexto, el debate actual ya no se limita al consumo, sino que incorpora una mirada más amplia vinculada al derecho al acceso al agua y a la necesidad de políticas públicas sostenidas en el tiempo. La gestión de cuencas, el cuidado de los acuíferos y la adaptación al cambio climático forman parte de una agenda cada vez más urgente.

En la historia argentina, la preocupación por el acceso al agua tiene raíces profundas. Durante el siglo XIX, bajo la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, se impulsaron obras de agua corriente y saneamiento que marcaron un antes y un después en la salud pública, en un contexto atravesado por epidemias y condiciones sanitarias precarias.

Reservas clave y alertas recientes

Entre los aspectos menos conocidos, Argentina comparte una de las mayores reservas de agua dulce del mundo: el Acuífero Guaraní, un sistema subterráneo clave para el abastecimiento futuro que, sin embargo, requiere controles y políticas de preservación para evitar su deterioro.

Otro punto poco visibilizado es la fuerte dependencia de grandes cursos de agua como el Río Paraná y el Río de la Plata, de donde proviene buena parte del agua potable del país. Las bajantes históricas registradas en los últimos años encendieron alarmas no solo en términos ambientales, sino también económicos y sociales.

Además, se estima que más del 70% del agua utilizada en Argentina se destina al sector agropecuario, un dato que suele quedar por fuera del debate público pero que resulta central al momento de pensar estrategias de uso racional del recurso.

En definitiva, el Día Nacional del Agua funciona como un llamado de atención. No solo pone en valor un recurso esencial, sino que también interpela sobre la necesidad de cuidarlo con una mirada a largo plazo, entendiendo que su disponibilidad condiciona directamente el presente y el futuro del país.