17/05/2026 - Edición Nº1195

Internacionales

Tensión monetaria

Banco de la República y Gustavo Petro: por qué la pelea puede mover al peso

02/04/2026 | El ministro de Hacienda de Colombia se retira de la junta del Banco de la República tras el aumento de las tasas de interés.



La economía colombiana vive uno de sus momentos más delicados. En marzo, la junta del Banco de la República elevó la tasa de interés al 11,25 %, un incremento de 100 puntos básicos destinado a frenar la inflación. La decisión, avalada por la mayoría de directores, provocó la ira del ministro de Hacienda, quien abandonó la reunión y anunció que no retornaría a la junta . El episodio desencadenó una crisis institucional: es la primera vez que un representante gubernamental renuncia de facto a la instancia, poniendo en cuestión la coordinación entre la política fiscal y la monetaria. El presidente Gustavo Petro respaldó a su ministro y arremetió contra el banco por proteger supuestamente a “los banqueros” en detrimento del pueblo.

La controversia no se agota en la actitud temperamental del ministro. Asociaciones empresariales y economistas advirtieron que la independencia del Banco de la República es una garantía constitucional; debilitarla genera incertidumbre, afecta el flujo de inversiones y puede provocar una fuga de capitales . Históricamente, la separación entre gobierno y banco central evita que los políticos utilicen la emisión de dinero para financiar sus proyectos y desate una espiral inflacionaria. La intervención directa de Petro, sugiriendo cambios en la junta, se interpreta como un intento de controlar las tasas y financiar una agenda de gasto expansivo. La desconfianza se refleja en el mercado cambiario, donde el peso colombiano se deprecia frente al dólar.

Colombia 


Colombia es un país del extremo norte de Sudamérica. Su paisaje cuenta con bosques tropicales, las montañas de los Andes y varias plantaciones de café. 

Lecciones de Ankara

Para entender las implicaciones de esta disputa, basta mirar a Turquía. En 2021, el presidente Recep Tayyip Erdogan destituyó al gobernador del Banco Central tras una subida de los tipos de interés, la tercera remoción de este tipo desde 2019 . La medida minó la credibilidad de la institución, generó una fuga de capitales y hundió la lira, que perdió más del 30 % de su valor. Al interferir en la política monetaria para forzar recortes de tasas, Erdogan desencadenó una inflación de dos dígitos y una crisis de confianza que aún persiste. Los críticos colombianos temen que Petro siga un camino similar: presionar al banco central para financiar gasto público y expandir sus programas sociales sin respaldo fiscal.

Las similitudes son inquietantes. Ambos líderes tienen agendas progresistas y una retórica anti-establishment que critica a las élites financieras. Sin embargo, el caso turco demuestra que socavar la independencia monetaria no solo perjudica a los “banqueros”, sino a toda la población, que paga los platos rotos mediante devaluación y encarecimiento de bienes básicos . La historia de Ankara advierte que mantener tasas artificialmente bajas para estimular el consumo provoca una inflación que devora los salarios. Si el gobierno colombiano insiste en subordinar el banco central, podría desencadenar un círculo vicioso de depreciación, fuga de capitales y recesión.


Petro confronta al Banco Central tras suba de tasas y tensiona la autonomía monetaria.

Horizonte colombiano y perspectivas

Ante la crisis, el Banco de la República reitera su compromiso con la estabilidad de precios y subraya que su mandato constitucional es proteger el poder adquisitivo. No obstante, la presión política complica las decisiones. El gabinete de Petro busca reactivar la economía mediante un gasto social elevado, reformas tributarias y subsidios, mientras que el banco insiste en enfriar la inflación antes de bajar la tasa. La tensión se agrava porque la reforma laboral y pensional del gobierno depende de condiciones de financiamiento que podrían resultar insostenibles si las tasas siguen subiendo.


Salida del ministro y presión política elevan riesgo de inflación y fuga de capitales.

El futuro dependerá de la voluntad de las partes para encontrar un equilibrio. Algunos analistas proponen que Petro nombre a tecnócratas independientes en la junta, como dicta la ley, y que el ministro retorne a las sesiones. Otros sugieren una reforma constitucional que refuerce la autonomía del banco y limite la discrecionalidad presidencial. Lo cierto es que la historia de Turquía ofrece un espejo incómodo: la politización de la política monetaria puede costar caro. La ciudadanía, que ya sufre la inflación, será la primera en pagar si se repite el guion de Ankara.