La tendencia actual de los avances cinematográficos, desde Netflix hasta Warner Bros., sea el estudio que sea, de revelar prácticamente toda la trama no es un error de edición, sino una estrategia calculada. Los estudios utilizan estos adelantos para reducir la incertidumbre del espectador y garantizar que el público sepa exactamente qué está comprando. En un mercado saturado donde el contenido está disponible las 24 horas, el tráiler debe funcionar como una promesa que convenza al usuario de abandonar la comodidad del streaming para invertir su tiempo y dinero en un "evento" cinematográfico.
Además, detrás de esta sobreexposición existe una razón legal fundamental: los tráilers son clasificados como publicidad comercial y, por ende, están sujetos a leyes contra la publicidad engañosa. Tras demandas recientes, como la de los fans de Ana de Armas por su ausencia en la película Yesterday pese a salir en el avance, los tribunales han determinado que los estudios pueden ser responsables por representaciones engañosas. Esto incentiva a las productoras a mostrar escenas clave y momentos culminantes para evitar litigios, asegurando que el tráiler sea un reflejo fiel, aunque a veces excesivo, del producto final.

El director Robert Zemeckis compara esta dinámica con el éxito de McDonald’s, señalando que la gente acude a lo seguro porque detesta las sorpresas desagradables. Según el cineasta: "Sabemos por el estudio del marketing de las películas que la gente realmente quiere saber exactamente todo lo que va a ver antes de ir a ver la película". Tengamos en cuenta que su película, Náufrago, tuvo un avance que mostraba que Tom Hanks lograba ser rescatado de la isla.
Desde la psicología, se argumenta que este exceso de información facilita la "fluidez perceptiva". Investigaciones de la Universidad de San Diego en California sugieren que conocer el desenlace permite que el cerebro procese la historia con menor esfuerzo cognitivo, permitiendo al espectador disfrutar de los elementos estéticos en lugar de intentar adivinar qué sucederá. Como indican los expertos, "Leer una historia con conocimiento previo de su resultado puede ser análogo a la fluidez perceptiva, en la cual los objetos percibidos se procesan con facilidad, una experiencia que está asociada con el placer estético... y el compromiso con la historia".
Contrario a la creencia popular, el spoiler no necesariamente aniquila el suspenso. El estudio menciona que, en muchos casos, la tensión incluso aumenta cuando el público posee una información que los personajes ignoran. Así, el tráiler que revela "demasiado" podría estar, paradójicamente, intensificando la conexión emocional del espectador con el destino de los protagonistas.
Un avance debe responder preguntas clave como, de qué va la historia, quiénes son los personajes y qué quieren hacer. Sin embargo, directores como Rian Johnson suelen advertir a sus seguidores más fieles que, si ya están decididos a ver la película, lo mejor es sin saber nada y evitar los últimos avances.

La efectividad de un tráiler radica en su capacidad para generar una respuesta visceral en pocos minutos. El Dr. Brendan Rooney señala que la mejor forma de predecir si alguien verá una película es lo que sintió durante el avance. "En todos estos tipos de historias, los spoilers pueden permitir a los lectores organizar los acontecimientos, anticipar las implicaciones de los eventos y resolver ambigüedades que ocurren en el curso de la lectura", añade la investigación presentada en San Diego, sugiriendo que esa organización mental previa ayuda a que la emoción final sea más potente y clara.
En última instancia, aunque los puristas del cine lamenten la pérdida del misterio, los números parecen respaldar la saturación de información. Películas como Náufrago revelaron su final en el tráiler y aun así fueron éxitos masivos de taquilla. Los estudios han comprendido que, en la era de la distracción constante, es preferible pecar de reveladores que de crípticos. Después de todo, el objetivo del tráiler no es contar una historia corta, sino vender una entrada asegurando que el espectador no se arrepentirá de su compra.