La eliminación de Italia del Mundial 2026 tras caer por penales ante Bosnia y Herzegovina en el repechaje desató una crisis histórica en el país. Por tercera vez consecutiva, la Azzurra no estará en la Copa del Mundo, un hecho inédito para una tetracampeona mundial.
El gobierno italiano reaccionó con dureza. El ministro de Deportes, Andrea Abodi, declaró que el fútbol del país “debe ser refundado” y que la crisis no puede resolverse con simples cambios superficiales. La exigencia apunta directamente a la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), cuestionada por su gestión.
Las consecuencias políticas e institucionales no tardaron en llegar. El titular de la FIGC, Gabriele Gravina (foto abajo), presentó su renuncia, al igual que el jefe de delegación, Gianluigi Buffon, símbolo del fútbol italiano, anunciando nuevas elecciones el 22 de junio para elegir un nuevo presidente. Estas salidas marcan el inicio de una reestructuración forzada y están en línea con la advertencia de Abodi: “No podemos permitir que el deporte más popular del país siga en caída libre”.
Gravina rassegna le dimissioni, il 22 giugno a Roma si voterà per l'elezione del nuovo presidente#FIGC https://t.co/CLcvjCTQLF
— FIGC (@FIGC) April 2, 2026
La prensa italiana habló de un “tercer apocalipsis”, calificando la eliminación como la peor de todas. Columnistas como Luigi Garlando señalaron que la ausencia de Italia en los Mundiales se está convirtiendo en algo “normal”, lo que refleja la magnitud del problema estructural.
Medios como La Gazzetta dello Sport y Corriere dello Sport remarcaron que el Calcio necesita una reforma profunda, desde las divisiones juveniles hasta la Serie A. La falta de inversión en formación y la dependencia de jugadores veteranos fueron señaladas como causas del declive.
La crisis del fútbol italiano trasciende lo deportivo: afecta la imagen internacional, la economía del Calcio y la pasión de millones de hinchas. El pedido de refundación no es solo un reclamo político, sino un llamado urgente para evitar que Italia siga ausente en las grandes citas del fútbol mundial.
Exfiguras como Alessandro Del Piero y Fabio Cannavaro coincidieron en que la crisis es estructural. Del Piero señaló que “Italia necesita volver a formar jugadores desde la base”, y aseguró tajante: “Perderse tres Mundiales seguidos es realmente imperdonable. ¿Cómo puede una nación como esta perderse toda una generación de Mundiales? Cuatro veces campeones, no han marcado un solo gol en un Mundial en 20 años”, lamentó el ídolo de la Juventus en el micrófono de Sky Sports.
En tanto, Cannavaro calificó la eliminación como “una vergüenza nacional” y reclamó cambios profundos en la FIGC y en la Serie A. Otros referentes, como Marco Materazzi, remarcaron que el problema no es solo de los entrenadores, sino de un sistema que lleva años sin producir talento competitivo a nivel internacional.
Por su parte, el técnico de la selección italiana, Gennaro Gattuso, no ocultó su dolor tras la derrota por penales ante Bosnia. En conferencia de prensa declaró: “Si hoy alguien me pincha, no sale sangre”, reflejando su estado de shock y vacío emocional. Reconoció que la eliminación fue un “mazazo difícil de digerir” y pidió disculpas a los hinchas por no haber logrado la clasificación, pero aseguró, como campeón del mundo en 2006, que la responsabilidad es suya y dejó abierta la posibilidad de dar un paso al costado para facilitar la reestructuración del fútbol italiano.
Da la cara ante el fracaso de Italia 🇮🇹
— TERADEPORTES (@Teradeportes) April 1, 2026
😨 Gennaro Gattuso💔: “Duele, duele mucho... habría dado años de mi vida por lograr ese objetivo" pic.twitter.com/Z2y5Gnaw9d