El 1 de abril de 1976 se fundó Apple Computer Company en California, en un contexto donde la computación aún estaba dominada por grandes empresas y entornos especializados. La iniciativa surgió como un proyecto pequeño, impulsado por Steve Jobs, Steve Wozniak y Ronald Wayne, con una propuesta que rompía con el paradigma dominante: acercar la tecnología al usuario común.
El punto de partida fue el Apple I, un dispositivo diseñado por Wozniak que ofrecía una base funcional de computadora en una sola placa. Aunque requería ensamblaje adicional, representaba una simplificación notable frente a los sistemas existentes. Jobs identificó el potencial comercial del producto y apostó por venderlo como una solución accesible para entusiastas y primeros usuarios.
El nacimiento de Apple estuvo marcado por la escasez de recursos y una lógica artesanal. Para financiar el proyecto, Jobs vendió su vehículo y Wozniak su calculadora, generando el capital inicial necesario para producir las primeras unidades. Este inicio evidencia un modelo de emprendimiento basado en riesgo personal y capacidad de ejecución, más que en estructuras empresariales consolidadas.
Ronald Wayne, el tercer socio, tuvo un rol inicial en la formalización de la empresa y en la definición de sus primeros documentos legales. Sin embargo, su salida temprana -apenas días después de la fundación- dejó el control en manos de Jobs y Wozniak, quienes continuarían desarrollando la compañía.

El verdadero salto de Apple se produjo con el lanzamiento del Apple II en 1977, un producto más completo que consolidó la idea de computadora personal como herramienta doméstica. Este desarrollo permitió a la empresa ingresar en un mercado emergente y competir en un entorno donde la innovación comenzaba a adquirir valor comercial sostenido.

Más allá del producto, la fundación de Apple marcó un cambio estructural en la industria tecnológica. La empresa ayudó a redefinir la relación entre tecnología y usuario, priorizando la accesibilidad, el diseño y la experiencia. En ese sentido, el caso Apple no solo representa el nacimiento de una compañía, sino el inicio de una transformación en la forma en que la tecnología se integra en la vida cotidiana.