19/05/2026 - Edición Nº1197

Política

Reconfiguración política

¿Adelantar elecciones o admitir desgaste? La jugada que evalúa Javier Milei

05/04/2026 | En la Casa Rosada analizan cambiar el calendario electoral por presión económica y caída en las encuestas.



Puertas adentro del gobierno que encabeza Javier Milei, el calendario electoral dejó de ser una certeza. En medio de la presión de los mercados, el deterioro social y números que ya no acompañan, empezó a instalarse una discusión que hasta hace poco parecía impensada: si conviene votar antes para evitar un escenario más adverso.

La hipótesis no surge del azar. Dentro del oficialismo conviven dos lecturas. Por un lado, sectores del equipo económico alineados con Luis Caputo sostienen que octubre podría mostrar una macroeconomía más ordenada. Pero en paralelo, asesores cercanos al círculo político de Karina Milei advierten que el desgaste puede adelantarse a cualquier mejora.

El cálculo político también aparece en escena. En despachos legislativos que orbitan alrededor de Martín Menem reconocen que acortar los tiempos podría complicar a una oposición todavía fragmentada. El peronismo, con figuras como Axel Kicillof, sigue sin una síntesis clara, mientras otros espacios tampoco logran consolidar volumen.

Los límites legales y el riesgo de una jugada forzada

El principal freno es jurídico. La Constitución Nacional establece plazos concretos para la elección presidencial, lo que vuelve inviable un adelantamiento significativo sin una reforma. Desde la oposición, dirigentes como Miguel Ángel Pichetto ya advirtieron que cualquier intento en ese sentido “colisiona con la letra constitucional”.

Esa tensión expone algo más profundo. Si el oficialismo evalúa esta alternativa, es porque empieza a reconocer que el escenario puede deteriorarse más rápido de lo previsto. La economía sigue siendo el factor central y, aunque el Gobierno exhibe logros en inflación, el impacto social del ajuste continúa pesando.

En paralelo, las encuestas marcan un cambio de clima. Consultores advierten sobre un crecimiento de la imagen negativa presidencial y un malestar que ya no se limita a sectores puntuales. No hay todavía una traducción electoral clara, pero sí una tendencia que en política se interpreta como señal de alerta.

La discusión sobre adelantar elecciones, en ese contexto, deja de ser una jugada audaz y empieza a parecer un reflejo defensivo. Más que una estrategia para ganar, se perfila como un intento de llegar mejor parado a un escenario que el propio Gobierno reconoce cada vez más incierto.