28/04/2026 - Edición Nº1176

Policiales

Horror en Santa Fe

“Muy triste”: duelo en el CONICET por la investigadora asesinada de ocho disparos

04/04/2026 | Silvina Rosa Drago, bioquímica y docente de la UNL, fue hallada muerta en su casa del barrio Candioti. Su esposo apareció sin vida con un arma en la mano.



El impacto del femicidio de Silvina Rosa Drago no quedó solo en la escena donde fue encontrada asesinada. La conmoción se trasladó de inmediato al ámbito académico, donde la investigadora del Conicet tenía una trayectoria consolidada, y se expresó en una serie de mensajes que reflejan el alcance de la pérdida.

 

“El peor final. Esta vez la víctima fue una reconocida docente e investigadora de nuestra Universidad Nacional del Litoral, destacada también en la comunidad científica del CONICET. Fue mi compañera de trabajo en el Instituto de Tecnología de Alimentos de la Facultad de Ingeniería Química. Descansa en Paz, Silvina”, escribió una colega al despedirla en redes sociales.

 

La reacción institucional también fue inmediata. Desde el Centro Científico Tecnológico del Conicet en Santa Fe difundieron un comunicado en el que señalaron: “La Dirección, la Coordinación y el personal del Centro Científico Tecnológico participan con dolor el fallecimiento de una reconocida integrante de su comunidad y acompañan a su familia, colegas y afectos en este difícil momento”. Además, decretaron un día de duelo.

 

La casa del barrio Candioti donde fueron hallados los cuerpos de la investigadora y su marido. 

 

A esos mensajes se sumaron otros testimonios que reconstruyen el vínculo de Drago con su entorno. “¡Qué tremendo! La recuerdo, fue compañera mía, muy triste...”, escribió una mujer, mientras que una profesora que había tenido a la víctima y a su esposo como alumnos agregó: “Conocí a los dos como alumnos desde el comienzo de sus estudios, luego docentes y profesionales exitosos. Me duele el alma”.

 

El caso se conoció tras el hallazgo de los cuerpos en una vivienda del barrio Candioti. La investigadora fue encontrada en su habitación, sobre la cama, con ocho heridas de bala. En el baño, dentro de la bañadera, apareció su esposo, Héctor Riego, de 63 años, con una pistola calibre 6.35 mm en la mano.

 

El descubrimiento se produjo luego de que su familia perdiera contacto con ella durante varias horas. Ante la falta de respuestas, una de sus hermanas se dirigió a la casa, ingresó por la fuerza y encontró primero a una de las perras de la familia muerta en el living. Luego, dentro de la vivienda, aparecieron los cuerpos.

 

La causa quedó en manos del fiscal de la Unidad Especial de Homicidios del Ministerio Público de la Acusación, Estanislao Giavedoni, quien ordenó las pericias correspondientes. La principal hipótesis apunta a un femicidio seguido de suicidio, en un hecho que ocurrió en el ámbito privado.