El hallazgo ocurrió en un punto aislado, lejos del movimiento habitual y en plena oscuridad. Sobre el Camino Chacra de la Merced, a la altura del kilómetro 11, un hombre de 28 años apareció tendido en el suelo con heridas de arma de fuego que no dejaron margen para la asistencia médica.
El episodio se conoció durante la noche del viernes, cuando un llamado al 911 alertó sobre la presencia de una persona herida en esa zona rural de la ciudad de Córdoba. Al llegar, personal policial y un servicio de emergencias confirmaron el peor escenario: la víctima ya estaba muerta.
De acuerdo con los primeros datos, el joven presentaba dos impactos de bala, uno en el dorsal izquierdo y otro en el ojo izquierdo, lesiones que resultaron fatales. La escena, sin embargo, abrió más interrogantes que certezas.
Uno de los ejes centrales de la investigación es determinar si el crimen ocurrió en ese mismo lugar o si el cuerpo fue trasladado y abandonado posteriormente. Esa diferencia no es menor, ya que podría modificar por completo la reconstrucción de lo sucedido.
Hasta el momento no se informaron detenciones ni sospechosos identificados, mientras los investigadores avanzan con las pericias para establecer la mecánica del hecho y el posible móvil.
En ese contexto, el punto donde fue encontrado el cuerpo -un sector poco transitado y sin testigos a simple vista- se convierte en una pieza clave. Cada rastro, cada marca en el terreno, será determinante para saber si ese camino fue el escenario del crimen o apenas el lugar elegido para ocultarlo.