Detrás de cada futbolista profesional suele haber una historia de sacrificio, pero la de Tomás Guidara supera cualquier guión de ficción. El lateral derecho cordobés de 30 años, hoy afianzado en Lanús tras su reciente consagración en la Recopa Sudamericana, decidió abrir su corazón y contar la crudeza de una infancia marcada por el abandono, el rencor y la supervivencia.
En una entrevista íntima con la cadena ESPN, el jugador surgido de las inferiores de Belgrano relató cómo sus primeros años de vida definieron su carácter. "De chiquito mi papá no se hace cargo directamente y mi mamá también como que me abandona", confesó Guidara. El destino del recién nacido estuvo a punto de tomar un rumbo desconocido, hasta que intervinieron las personas que le salvaron la vida: sus abuelos maternos.
"Mi abuela me cuenta que me llevaron a una casa, medio que me quisieron como dar. Mis abuelos se enteraron, me fueron a buscar y ahí arrancó mi crianza con ellos", explicó el futbolista. Desde ese momento, se convirtieron en su único pilar afectivo.

A pesar del rescate de sus abuelos, el entorno familiar estuvo lejos de ser el ideal. Guidara creció en la misma casa donde vivía su madre biológica, una situación que generaba conflictos permanentes. "Fue complicado porque había muchos problemas familiares. Siempre se le recriminaba que nunca se había hecho cargo y yo fui creciendo escuchando un montón de historias. Se me hizo muy duro, muy difícil todo", admitió.
El impacto emocional de esa convivencia dejó cicatrices. "Te vas llenando de enojo, de cosas que vas escuchando y viviendo", relató el ex jugador de Vélez y Huracán, evidenciando el peso psicológico con el que tuvo que cargar durante su etapa formativa.
Tomás Guidara y una historia de total superación: abandonado a poco tiempo de haber nacido, criado por sus abuelos y una infancia muy dura que debió afrontar.
— SportsCenter (@SC_ESPN) March 31, 2026
📺 #SCShorts
📺 Plan Premium de #DisneyPlus | YouTube ESPN Fans pic.twitter.com/xiYXjpnr7t
El fútbol apareció como su vía de escape, pero el camino a la Primera División estuvo plagado de espinas. Guidara recordó un episodio límite durante su adolescencia, tras una fuerte discusión familiar que lo empujó a abandonar la casa de sus abuelos.
"Agarré mis cosas y me fui. Como al otro día tenía que ir a entrenar temprano, encaré para la pensión, pero como no quería que me digan nada y tampoco que me hagan volver, me quedé a dormir abajo de un puente", detalló con crudeza.

Esa noche a la intemperie, abrazado a su bolso de entrenamiento, fue un punto de inflexión. "La verdad que sentí mucho frío y si bien al principio estaba enojado, después empecé a sentir miedo. Lo primero que podés pensar es tirar todo, pero yo ya estaba pensando en que tenía que responder el fin de semana", afirmó, demostrando una mentalidad de acero.
A los 14 años, Guidara tomó la determinación de revertir su realidad. Se aferró a la fe y al esfuerzo físico. Cuando finalmente logró debutar en la Primera de Belgrano en 2017, su primer gesto fue de gratitud absoluta: el dinero de su primer sueldo fue directo a las manos de su abuela. "No quiero que nadie pase lo que yo pasé", sentenció en los inicios de su carrera. Hoy, consolidado en la élite del fútbol argentino, Tomás Guidara no se olvida del sacrificio que realizó para llegar a Primera.