Una secuencia que comenzó con un viaje compartido en Liniers derivó en un violento episodio a los tiros en pleno Almagro y terminó con una policía detenida. La versión de la cabo primero de la Policía Federal Argentina, sin embargo, no alcanzó para convencer a la Justicia, que decidió procesarla y mantenerla bajo prisión preventiva.
“Me defendí, sentí que me iban a matar”, sostuvo la mujer de 44 años al declarar ante la Justicia, en relación al momento en el que efectuó disparos dentro de un auto de aplicación en el que viajaba junto a otras cuatro personas.
Según su relato, todo se inició cuando, tras salir de Castelar por un servicio reducido del tren, llegó a la estación de Liniers cerca de las 6.20. Allí se sumó a un grupo que buscaba un vehículo por aplicación. “Uno me dice: ‘¿Vos querés viajar?’. Le digo que sí, y una chica acepta y me invita a viajar con ellos”, contó.

La agente explicó que se subió a un Chevrolet Corsa junto al resto de los pasajeros y que se ubicó en el asiento trasero, detrás del conductor. Sin embargo, a las pocas cuadras comenzó a sospechar que algo no estaba bien. “No importa, yo te voy a guiar”, recordó que dijo uno de los ocupantes cuando el chofer manifestó problemas con el GPS.
A partir de ese momento, aseguró que el recorrido la inquietó. “Ahí me alerto un poco, empiezo a tener temor”, declaró. También indicó que pidió activar el GPS en el celular de una de las pasajeras, pero que esta se negó.
La situación, siempre según su versión, se volvió cada vez más extraña. “Agarró avenidas raras, no sabía en qué parte estábamos”, afirmó. En paralelo, describió una escena dentro del vehículo que aumentó su desconfianza: “Me sentía entregada”.
Ante ese contexto, dijo que decidió compartir su ubicación en tiempo real con su hermana. El momento que consideró determinante ocurrió cuando intentó bajar la ventanilla y no pudo. “Le pido si me la pueden abrir y el hombre que estaba al lado mío me dice: ‘Te sentís asfixiada porque esa ventanilla no funciona’”, relató, y agregó: “Ahí me quedo pensando cómo sabía eso si era un auto de aplicación”.
Minutos después, la situación escaló. “El muchacho la codea a la chica y le dice: ‘Es ahora, es ahora’”, declaró. Según su testimonio, en ese instante fue empujada, le quitaron el teléfono y uno de los hombres manipuló un bolso. “Pensé sinceramente que me podían lastimar, pensé en mis tres hijos”, sostuvo.
Fue entonces cuando sacó su arma reglamentaria, que tenía 13 municiones, y disparó. “Actué en defensa propia”, aseguró. Indicó que realizó tres disparos y que lo hizo en medio de un forcejeo dentro del vehículo.
La escena terminó de manera caótica. “Hasta que logra sacarme el arma, yo sentí que me iban a matar. No sé en qué momento salgo despedida del auto y quedo en la calle”, describió. Luego, agregó: “Estaba aturdida, desesperada. Fue terrible”.
Como consecuencia de los disparos, los cuatro ocupantes del vehículo resultaron heridos y debieron ser trasladados a los hospitales Ramos Mejía y Penna.
La policía también remarcó que nunca había atravesado una situación similar en sus 11 años de servicio. “Yo no ando disparando armas. Nunca quise lastimar a nadie. No recuerdo haber hecho más”, afirmó.
Pese a su versión, la jueza Julia Correa, del Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N°22, resolvió procesarla con prisión preventiva por tentativa de homicidio y lesiones agravadas. La investigación quedó a cargo de la Unidad de Flagrancia Oeste del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad y la próxima audiencia fue fijada para el 5 de mayo.