Pocas ficciones lograron meterse tan profundo en la vida cotidiana de los argentinos como Gasoleros. Estrenada a fines de los 90, la tira se convirtió en un fenómeno cultural, combinando costumbrismo, romance y personajes entrañables que todavía hoy siguen en la memoria colectiva.
Pero lo que muchos no saben es que la historia podría haber sido muy distinta. Antes de que el proyecto tomara forma definitiva, Adrián Suar pensó en Soledad Silveyra para protagonizar la ficción. Sin embargo, la actriz decidió no sumarse en ese momento, lo que obligó a recalcular.
Fue entonces cuando apareció Mercedes Morán, quien aceptó el desafío y terminó construyendo, junto a Juan Leyrado, una de las duplas más queridas de la televisión. La química entre ambos fue inmediata y clave para el éxito del programa. Gasoleros no solo funcionó en rating, sino que también logró algo más difícil: conectar emocionalmente con el público. La historia de amor, los conflictos familiares y ese retrato de barrio tan reconocible hicieron que la ficción se volviera parte de la rutina diaria de millones de espectadores.
Con picos de audiencia altísimos para la época, la tira marcó una era y consolidó un estilo de narrativa más cercana, más realista y profundamente argentina. No necesitaba grandes golpes de efecto: le alcanzaba con buenas historias y personajes con los que cualquiera podía sentirse identificado. La historia de amor de Roxy y Panigazzi marcó a varias generaciones y sigue dando que hablar.