Lo que parecía una jornada habitual en una obra en construcción de la ciudad entrerriana de Colón terminó convertido en una escena criminal. Un grupo de trabajadores detectó manchas de sangre en uno de los sectores del edificio y, tras dar aviso a la Policía, se desencadenó un procedimiento que reveló un dato inquietante: detrás de una pared levantada recientemente, en el hueco de una escalera, había un cuerpo oculto.
Con intervención judicial, los efectivos ordenaron demoler la estructura. Al avanzar con la remoción, apareció el cadáver, cubierto con cal, una práctica utilizada para acelerar la descomposición y disimular olores. El estado de putrefacción era avanzado, por lo que fue necesario un operativo conjunto entre Criminalística y Bomberos Voluntarios para poder retirar los restos.

La víctima fue identificada como un albañil de nacionalidad paraguaya que trabajaba en la misma obra. Según los primeros datos de la investigación, llevaba desaparecido alrededor de 15 días, aunque no existía una denuncia formal que alertara sobre su ausencia.
La causa quedó en manos de los fiscales María Noelia Batto y Alejandro Perroud, quienes la encuadraron como homicidio calificado. En paralelo, los peritos trabajan sobre la escena y esperan los resultados de la autopsia para reconstruir la mecánica de la muerte y avanzar con las imputaciones.
Las primeras pistas recolectadas orientan la investigación hacia un sospechoso proveniente de la provincia de Buenos Aires, mientras el Ministerio Público Fiscal analiza distintas líneas para esclarecer lo ocurrido.
El caso generó conmoción en la ciudad, no solo por la brutalidad del hallazgo sino también por un dato que inquieta a los investigadores: durante más de dos semanas, nadie había reportado la desaparición de la víctima.