El conflicto en la industria del neumático sumó un nuevo capítulo de alta tensión. Tras el cierre de la planta de FATE en San Fernando, trabajadores despedidos se movilizan este martes hacia Plaza de Mayo en rechazo a la decisión empresarial y en medio de crecientes presiones para una intervención estatal.
La protesta, convocada para las 15.30 en el centro porteño, incluye una parada frente al Juzgado Laboral y busca visibilizar un reclamo que ya desbordó el ámbito sindical. El cierre dejó a cientos de trabajadores en una situación crítica y reactivó el debate sobre el rol del Estado frente a conflictos productivos.

El escenario se complejiza por el inminente vencimiento de la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo bonaerense. Sin avances en las negociaciones, las posiciones aparecen completamente endurecidas.
Desde el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), que conduce Alejandro Crespo, denuncian que la empresa incumplió las condiciones básicas del proceso. Aseguran que no se restablecieron las tareas ni la situación previa al conflicto, lo que dejó sin efecto práctico la instancia de conciliación.
Ante ese escenario, el gremio decidió trasladar el conflicto a la calle y escalar la presión política. La estrategia no se limita a la movilización: también impulsa un proyecto en la Legislatura bonaerense para declarar la empresa de utilidad pública.
La iniciativa apunta a habilitar una ocupación temporaria y avanzar hacia un esquema de autogestión por parte de los trabajadores. Es una jugada fuerte que busca forzar la intervención del gobierno provincial como última alternativa para sostener la producción.
En ese marco, el sindicato pidió una audiencia urgente con Axel Kicillof, a quien le reclaman una definición política. Para el gremio, la continuidad de la planta depende exclusivamente de una decisión del Estado.

Del otro lado, la empresa mantiene su postura y solicitó que no se prorrogue la conciliación obligatoria, lo que deja el conflicto al borde de una ruptura total. Sin margen de negociación y con la protesta en marcha, el caso FATE empieza a perfilarse como uno de los focos más sensibles del frente laboral.
La movilización de este martes no parece un cierre, sino el inicio de una escalada mayor. Con la calle activa, la política presionada y la producción paralizada, el conflicto entra en una fase donde cada decisión puede definir si hay salida o choque.