El juicio por uno de los crímenes más impactantes ocurridos en los últimos tiempos empieza a tomar forma este miércoles, cuando Abel Guzmán se siente en el banquillo acusado de matar a su compañero de trabajo dentro de una peluquería del barrio porteño de Recoleta. El inicio del juicio llega atravesado por una controversia previa: el imputado pidió que no haya periodistas en la sala y hasta se comparó con Jesús, pero el tribunal rechazó su planteo.
El debate se desarrollará ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 24 en tres audiencias ya fijadas. La primera será este miércoles al mediodía, mientras que las siguientes están previstas para el 21 y el 29 de abril. Según el esquema inicial, en esta apertura se escucharán los lineamientos de las partes y recién en las jornadas posteriores comenzarán a declarar los testigos, que serían al menos doce.
En la antesala del juicio, los defensores Claudio Domingo Severino y Ricardo Alfredo Sanetti solicitaron que se impidiera la presencia de la prensa al sostener que podía afectar el “orden, la moralidad y el decoro” del debate. Sin embargo, los jueces desestimaron ese pedido y habilitaron una cobertura limitada: los medios podrán ingresar únicamente antes del inicio de la audiencia para tomar imágenes, pero no podrán grabar durante el desarrollo del juicio.

Guzmán llega imputado por homicidio simple y permanece detenido en el Complejo Penitenciario Federal N° 1 de Ezeiza. La acusación se apoya en una serie de pruebas clave, entre ellas los registros de cámaras de seguridad que captaron el ataque y los mensajes intercambiados en el grupo laboral de la peluquería, que darían cuenta de un conflicto previo con la víctima.
El hecho ocurrió el 20 de marzo de 2024 en el local Verdini, ubicado sobre la calle Beruti al 3000. Según la reconstrucción judicial, Guzmán le disparó en la cabeza a Germán Medina, colorista del mismo comercio, y luego escapó por una ventana. Permaneció prófugo durante 70 días hasta ser detenido en una vivienda del partido bonaerense de Moreno.
La investigación también reconstruyó el deterioro del vínculo entre ambos. Parte de la tensión giraba en torno al uso de formol para alisados, una práctica cuestionada por sus efectos en la salud y prohibida por el dueño del local. En ese contexto, los intercambios entre los empleados reflejaban un clima de conflicto que, según la acusación, fue escalando hasta el desenlace fatal.
Con ese trasfondo, el juicio buscará determinar la responsabilidad penal de Guzmán en un caso que conmocionó al barrio y expuso una trama de disputas laborales que terminó en violencia extrema.