09/05/2026 - Edición Nº1187

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Adiós a Bombardino Cocodrilo y Tralalero Tralala: descubren un antídoto para el Brain Rot

18/04/2026 | Investigadores de la Universidad de California se pusieron a indagar en los comportamientos de la generación Z en internet.



El fenómeno del "brain rot", ese estado provocado por el consumo incesante de videos virales y contenido algorítmico de "baja nutrición", podría haber encontrado finalmente un rival de peso. Investigadores de la Universidad de California, Santa Barbara (UCSB), han llevado a cabo un estudio para entender cómo los hábitos digitales de la Generación Z afectan su creatividad. Liderados por los científicos Jonathan Schooler y Madeleine Gross, el equipo se propuso investigar si existe un antídoto capaz de neutralizar el efecto de los contenidos vacíos que inundan las redes sociales.

La investigación, que será publicada en la revista académica Psychology of Aesthetics, Creativity, and the Arts, comparó el impacto de los videos domésticos virales frente a cortometrajes de animación experimentales y desafiantes. Para los científicos, era crucial contrastar el contenido de "calorías vacías" de plataformas como YouTube con piezas artísticas que exigen un esfuerzo intelectual. Según explicó Gross en una entrevista, la intención del equipo era clara: “Queríamos separar los polos tanto como fuera posible”, buscando medir la reacción del cerebro ante estímulos opuestos.

Los resultados fueron reveladores y ofrecen una luz de esperanza para la salud mental en la era digital. El estudio, realizado con casi 500 participantes, demostró que ver apenas siete minutos de cine experimental eleva de inmediato los niveles de creatividad y la apertura a nuevas perspectivas. A diferencia de los videos de redes sociales, que no generaron cambios significativos en el intelecto, los cortos ambiguos obligan al espectador a expandir sus conceptos. Schooler, profesor distinguido en la UCSB, subrayó la relevancia de este hallazgo al afirmar que “lo que descubrimos es que incluso pequeñas dosis de ello pueden tener un valor real”.

Uno de los puntos más interesantes del experimento fue la desconexión entre el placer y el beneficio cognitivo. Aunque los participantes admitieron disfrutar más de los videos virales de entretenimiento simple, sus puntuaciones en pensamiento flexible y "expansión conceptual" fueron mucho más altas tras ver el contenido desafiante. Gross señaló la importancia de esta distinción, indicando que “lo que esto nos dice es que disfrutamos de este tipo de videos [de redes sociales], pero no están haciendo mucho por nuestro cerebro”, mientras que las piezas complejas generan un impacto positivo instantáneo.

Esta "prescripción" científica funciona de manera similar al ejercicio físico moderado: no se requiere de una formación artística profunda para obtener resultados. Los investigadores sugieren que la ambigüedad de las obras experimentales saca a la mente de sus rutinas habituales, forzándola a considerar posibilidades originales. Es una analogía directa con la nutrición; mientras que el contenido de las redes sociales es como comida rápida, el cine experimental actúa como una ensalada que, aunque no siempre resulte tan tentadora, mejora drásticamente la calidad de vida y la agilidad mental.

Finalmente, los autores del estudio advierten que este hábito es especialmente valioso ante el auge del contenido generado por inteligencia artificial, diseñado específicamente para satisfacer deseos inmediatos sin esfuerzo. Schooler enfatizó que todos tenemos un potencial creativo que no estamos aprovechando al máximo.