Las jubilaciones y pensiones de la Anses tendrán en mayo un nuevo aumento, definido por la inflación de marzo. El ajuste será de 3,38%, en línea con la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) informada por el INDEC.
Sin embargo, detrás del número aparece una tensión cada vez más visible: aunque los haberes suben en términos nominales, el poder adquisitivo sigue en retroceso.
Con el nuevo ajuste, los valores quedan de la siguiente manera:
En el caso de quienes cobran la mínima, el ingreso total asciende a $463.174 si se mantiene el bono de $70.000.Ese refuerzo, sin embargo, sigue congelado. Y ahí aparece el primer problema: al no actualizarse, licúa parte del aumento.
Para quienes perciben el haber mínimo, el incremento efectivo no es de 3,38%. Al mantenerse fijo el bono, la suba real del ingreso total es de aproximadamente:2,85% respecto a abril
Es decir, incluso antes de considerar la inflación futura, el ajuste ya pierde parte de su efecto.
El dato no es menor si se tiene en cuenta que casi 3 millones de personas cobran el haber mínimo dentro del sistema contributivo.
Cuando se compara la evolución de las jubilaciones con los precios, el resultado es negativo.
Según el informe del CEPA, las jubilaciones mínimas perdieron 3,8% en términos reales en el primer trimestre de 2026 contra el último trimestre de 2023. Pero si se toma una medición con canasta actualizada al 2017/2018 la caída es mucho mayor:-13,1% de poder adquisitivo

La diferencia entre ambas mediciones es de 9,4 puntos porcentuales.
Esa diferencia se explica porque la canasta actualizada le da mayor peso a rubros como servicios, transporte y tarifas, que fueron los que más aumentaron en los últimos meses. Al no reflejar completamente ese impacto, el índice oficial muestra una pérdida menor a la que efectivamente enfrentan los jubilados.
El esquema actual de movilidad sigue la inflación pasada, pero en un contexto de precios que se mantienen en niveles elevados, eso implica que los haberes corren siempre por detrás.
A eso se suma el congelamiento del bono, que se mantiene en $70.000 desde hace más de un año y se vuelve cada vez menos relevante frente al aumento del costo de vida.