La discusión sobre el futuro del trabajo en plataformas digitales sumó un nuevo capítulo, esta vez en el terreno de las redes sociales. El analista David Urbani publicó un mensaje en X en el que cuestionó con dureza a la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires por avanzar en el reconocimiento de una relación laboral entre las aplicaciones de delivery y sus repartidores.
En su publicación, Urbani calificó la decisión como una “caída histórica” y sostuvo que obligar a los trabajadores a convertirse en empleados —según su interpretación, en contra de su voluntad— podría tener consecuencias negativas en distintos frentes. Entre ellas, mencionó un posible aumento en los costos del servicio que terminaría impactando directamente en los consumidores, reduciendo el uso de estas plataformas.
FALLO HISTÓRICO DE LA JUSTICIA DE PBA EN CONTRA DE LOS TRABAJADORES
— David Urbani (@davidurbani1) April 15, 2026
La Justicia bonaerense quiere forzar que los repartidores de apps como Rappi y PedidosYa (QUE NO QUIEREN ESTAR EN RELACION DE DEPENDENCIA) pasen a estarlo.
Lo cual significaria mayores costos que van a… pic.twitter.com/ClxoIz89n1
El planteo también incluyó advertencias sobre el mercado laboral. Según el analista citado, la formalización podría traducirse en una menor cantidad de puestos disponibles y en condiciones menos favorables para quienes hoy valoran la flexibilidad del esquema independiente. Como referencia, citó el caso de España, donde se implementaron regulaciones similares con resultados discutidos dentro del sector.
Además, el mensaje señaló que una eventual suba de precios o retracción del servicio podría afectar a los comercios gastronómicos que dependen del delivery, generando una caída en las ventas. Incluso planteó un escenario extremo en el que algunas plataformas podrían reducir o discontinuar sus operaciones en la provincia.
Para el derecho laboral argentino, existe una relación laboral cuando entre dos partes cuando hay una subordinación técnica, jurídica y económica que coloca a una de ellas en cada externo de la relación. En ese supuesto, el empleador impone consignas y objetivos que el trabajador deberá cumplir y alcanzar. A su vez, el empleador brinda los medios necesarios y se reserva la facultad de controlar que el trabajador no adopte temperamentos contrarios a las normas de conducta internas, ni a la legislación vigente. La contraprestación que recibe el trabajador es el salario y la seguridad de que su contrato está bajo la protección que le aseguran el plexo normativo laboral vigente.
En otras palabras: cuando se trabaja en forma normal y habitual para una organización que pertenece a otra persona y bajo las condiciones que ésta exige, es imposible hablar de trabajo autónomo. Distinto es el caso de alguien que se dedica al ejercicio de su profesión -por ejemplo, un abogado- o que desempeña una actividad financiada con su propio capital, como podrían ser los casos de un comerciante dueño de su local, o un taxista propietario de su auto y su licencia. Esto no se da en el caso de los trabajadores de aplicaciones de reparto.

La modalidad de trabajo que ofrecen las aplicaciones tiene particularidades que la distinguen del trabajo tradicional: el trabajador elige cuándo trabaja, cuánto tiempo y en que lugares. En apariencia, esto sería una ventaja, pero la experiencia de quienes se ganan la vida en ese trabajo marca que para ganar más, hay que trabajar en horarios pico y en zonas de alta demanda, con lo cuál el trabajador ya no puede elegir el horario porque si trabaja en otro momento ganaría menos.
Otro factor es el de la aceptación de los pedidos. El sistema está programado para favorecer a quienes trabajan con la modalidad de autoaceptación. El trabajador no elige, simplemente, es notificado del viaje. En este caso, puede liberar la orden, pero la app toma nota de ello y le envía menos viajes y si el repartidor lo hace en forma recurrente, la app le baja la calificación y hasta puede pasar que le suspenda la cuenta o se le aplique un bloqueo. Considerando estas características, lo que quiere marcar el fallo judicial es que pese a la apariencia de autonomía, los repartidores trabajan integrados a una estructura ajena que dirige su actividad, lo que encuadra dentro de la noción legal de dependencia.
Es un usuario activo en redes sociales —particularmente en X— que suele intervenir en debates de coyuntura económica, laboral y política con una mirada crítica hacia la regulación estatal. Sin trayectoria pública destacada en cargos institucionales o académicos de amplio reconocimiento, su visibilidad proviene de sus publicaciones online. Suele expresarse en temas como el trabajo en plataformas digitales y el rol de la Justicia, pero desde su lugar de ciudadadno de a pie, dado que no es abogado.