16/04/2026 - Edición Nº1164

Internacionales

Guerra en Ucrania

Ucrania recupera territorio y lanza ofensiva con drones integrados

16/04/2026 | El Ejército anunció avances en el sur y desplegó una estrategia que combina tecnología no tripulada con tropas, en un frente donde Rusia intensifica ataques.



La guerra en Ucrania entra en una nueva etapa marcada por la innovación militar. Las fuerzas de Kyiv anunciaron la implementación de un modelo de combate que integra drones con unidades de infantería, una estrategia que ya muestra resultados concretos en el campo de batalla.

Según informó el alto mando, durante marzo Ucrania logró recuperar cerca de 50 kilómetros cuadrados en el sur del país. Estos avances se suman a los progresos registrados desde comienzos de año, en un contexto en el que el frente se mantiene activo a lo largo de más de 1.200 kilómetros.

Una guerra cada vez más tecnológica

El elemento distintivo de esta nueva fase es el uso coordinado de sistemas no tripulados. Las llamadas “unidades de asalto con drones” combinan dispositivos aéreos y terrestres con tropas en el terreno, permitiendo atacar, vigilar y coordinar operaciones con mayor precisión.


Las regiones del este, como Donetsk, concentran algunos de los enfrentamientos más intensos, con avances lentos y constantes de las fuerzas rusas.

Este tipo de estrategia refleja cómo el conflicto evolucionó desde una guerra convencional hacia un escenario híbrido, donde la tecnología cumple un rol central. Desde la invasión a gran escala iniciada por Rusia en 2022, ambos bandos han invertido fuertemente en drones, tanto para ataques como para defensa.

La proliferación de estos sistemas también impulsó el desarrollo de contramedidas, como bloqueadores de señal y mejoras en la defensa antiaérea, en una carrera constante por neutralizar las capacidades del adversario.

Zonas críticas y presión en el frente

Mientras Ucrania intenta consolidar sus avances, Rusia mantiene una ofensiva sostenida en el este, especialmente en la región de Donetsk. Allí, ciudades como Pokrovsk se convirtieron en puntos clave de enfrentamiento, con combates intensos desde mediados de 2024.

Otros sectores del este y sudeste, como Lyman, Kostiantynivka y Oleksandrivka, también concentran los mayores niveles de violencia. En paralelo, Moscú busca avanzar en zonas fronterizas del noreste, con el objetivo de crear áreas de contención. A pesar de estos movimientos, contraataques ucranianos lograron frenar parte del impulso ruso, complicando sus planes para una ofensiva de primavera más amplia.

Además de las operaciones en el frente, Ucrania intensificó los ataques contra objetivos estratégicos dentro del territorio controlado por Rusia. Durante marzo, fueron alcanzados decenas de instalaciones vinculadas a la industria militar y energética, incluidas refinerías de petróleo. Esta táctica apunta a debilitar la capacidad logística y económica de Moscú, afectando sus ingresos por exportaciones en un contexto internacional ya tensionado por otros conflictos que impactan en los precios globales de la energía.


Los ataques con drones y misiles impactan ciudades e infraestructuras clave, en una guerra donde la tecnología define el ritmo del conflicto.

Un conflicto sin resolución cercana

A más de cuatro años del inicio de la guerra, el escenario sigue siendo incierto. Aunque Ucrania muestra señales de recuperación en algunas zonas, Rusia continúa avanzando lentamente en otras.

La incorporación de nuevas tecnologías, como las unidades integradas con drones, podría redefinir el equilibrio en el campo de batalla. Sin embargo, también confirma que el conflicto se encuentra lejos de una resolución rápida y que su evolución dependerá, en gran medida, de la capacidad de adaptación de ambos bandos.

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