La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, autorizó un nuevo incremento salarial en el Senado que profundiza la brecha de ingresos entre los cargos jerárquicos y los escalafones más bajos. A través de un mecanismo técnico de adicionales por módulos, la medida otorga sumas que rozan el millón de pesos para las categorías superiores, mientras que los niveles básicos perciben aumentos mínimos.
Esta decisión administrativa reaviva la discusión sobre el gasto público en el Congreso de la Nación y marca una diferencia operativa con la Cámara de Diputados, que decidió mantener el congelamiento de haberes alineado con las políticas del Poder Ejecutivo.
La titular del Senado dispuso la creación de un adicional que otorga una recomposición de $923.000 para la categoría 1 (la más alta), mientras que para la categoría 7 (la más baja) el incremento es de apenas $34.000.
La actualización de haberes impacta en un contexto de fuerte sensibilidad por las dietas de los legisladores, que actualmente se ubican en torno a los $11,5 millones mensuales. Ante las críticas, la funcionaria aclaró que ella no tiene potestad legal sobre el sueldo de los senadores: “Como vicepresidente, no soy senador y no decido cuánto cobran, eso lo deciden ellos”, señaló para desvincularse de la votación del cuerpo.
Como medida para atenuar el impacto social de la noticia, Villarruel propuso que cada legislador opte por donar el incremento a la Fundación del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Al mismo tiempo, la mandataria cuestionó los señalamientos en su contra y denunció la existencia de “operadores malintencionados” que buscan responsabilizarla por las decisiones salariales de la Cámara alta.
La medida alcanza a más de 2.500 trabajadores del Senado y se fundamenta en un proceso de "ordenamiento y recomposición". Según la resolución firmada por la directora General de Recursos Humanos, Alejandra Figini, el objetivo es corregir el “aplanamiento” de la escala salarial, un fenómeno donde las categorías altas pierden distancia respecto a las bajas debido a los aumentos de sumas fijas otorgados en años anteriores.

En términos brutos, un empleado de la categoría 1 —como directores generales— tiene haberes de $2.698.531,35, a los que ahora se suma el plus de casi un millón. Por el contrario, los trabajadores de la categoría 7, con salarios de $1.336.931, percibirán el adicional más bajo del esquema. Esta disparidad ocurre mientras los gremios legislativos denuncian que los salarios perdieron un 44,87% de poder adquisitivo frente a la inflación desde diciembre de 2023.
La decisión de la Vicepresidenta contrasta con el discurso de "motosierra" y ajuste fiscal que sostiene el presidente Javier Milei. Mientras el mandatario afirma que el recorte del gasto público no se detiene, la titular del Senado habilita partidas para recomponer ingresos en su jurisdicción, lo que alimenta las tensiones internas en el oficialismo.

Este desmarque administrativo se suma a una relación política que el propio presidente de la Nación calificó como fracturada. En una reciente entrevista con el medio español El Debate, el jefe de Estado acusó a su vicepresidenta de traición y de intentar boicotear su gestión. “A la luz de su comportamiento, no me sorprende que haya intentado que me cancelaran”, disparó Milei, asegurando que la desconfianza hacia ella se remonta al año 2021.
El contraste institucional es total. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, decidió no replicar la medida de su par en el Senado. Fuentes parlamentarias indicaron que la Cámara baja se mantiene bajo los lineamientos del Ministerio de Economía y cuestionaron la lógica de Villarruel al considerar que el aumento favorece proporcionalmente a "los que más tienen".
En Diputados, persiste el malestar gremial porque los únicos adicionales otorgados recientemente fueron para mandos medios (directores y jefes de departamento), excluyendo a la base de los trabajadores. Según datos informados por los empleados, mientras la inflación acumulada desde la asunción del nuevo Gobierno roza el 293%, la actualización de sus sueldos apenas alcanzó el 116,8%.
La pelea por los sueldos es solo el último capítulo de una serie de desencuentros públicos. El pasado 2 de abril, Villarruel evitó participar del acto oficial junto a Milei en Retiro y organizó su propio homenaje a los veteranos en la ciudad de Chivilcoy. Allí, la funcionaria pidió que la causa de Malvinas no sea utilizada para "dirimir internas de un partido político".
La tensión también escaló en redes sociales con un fuerte cruce entre la Vicepresidenta y la diputada Lilia Lemoine. Tras recibir críticas de la legisladora por su supuesta falta de lealtad, Villarruel respondió con dureza: “Pedir silencio a los demás cuando ella escupe huevadas al por mayor es una más de sus tantas inconsistencias”, sentenció, cerrando su mensaje con la frase: “Está raro el liberalismo”.
TM