El juicio por el crimen ocurrido en una peluquería del barrio porteño de Recoleta comenzó con una declaración clave: la del propio acusado. Abel Guzmán, de 45 años, reconoció haber disparado contra su compañero de trabajo y explicó que actuó impulsado por la bronca en medio de una discusión laboral.
“Me enojé, no controlé ni mi ansiedad ni mi bronca. Agarré el arma y disparé, no medí las consecuencias”, afirmó ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°24, donde es juzgado por el homicidio de Germán Gabriel Medina.
El hecho ocurrió el 20 de marzo de 2024 en el interior de la peluquería “Verdini”, ubicada en Beruti al 3000. Según la acusación, Guzmán extrajo un arma de fuego, le quitó el seguro, apuntó a la cabeza de la víctima y disparó, provocándole la muerte en el acto .

Tras el ataque, el acusado escapó por una ventana y permaneció prófugo durante más de 70 días, hasta ser detenido en el partido bonaerense de Moreno tras una investigación de la Unidad Fiscal Especializada en Investigación Criminal Compleja (UFECRI).
Durante su indagatoria, Guzmán también se refirió a lo que ocurrió después del crimen. “Me escapé porque tenía miedo de quedar preso, me angustié por lo que hice”, sostuvo, y agregó que descartó el arma y su teléfono porque sentía que había cometido “algo muy malo”.
El imputado explicó que existían conflictos laborales previos, en especial por el uso de formol en tratamientos capilares, una sustancia cuestionada por sus efectos tóxicos. Según dijo, también mantenía tensiones económicas con el dueño del local, con quien discutía una posible indemnización.
En ese contexto, relató que el día del hecho escuchó a la víctima hacer un comentario sobre su situación laboral. “Que lo iban a echar porque era un empleado más”, recordó, y aseguró que esa frase desató su reacción.

Guzmán enfrenta cargos por homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía y por privación ilegítima de la libertad agravada, ya que, según la acusación, mantuvo encerradas a varias personas dentro del local minutos antes del ataque.
“Me arruiné la vida y la de mi familia. Quedé desempleado, sin indemnización, sin futuro”, expresó ante los jueces, visiblemente afectado.
El tribunal dispuso que la etapa de testimoniales comenzará el próximo 21 de abril, cuando declararán los primeros testigos del caso, en un juicio que busca reconstruir uno de los crímenes más impactantes ocurridos en un comercio del barrio de Recoleta.