En el primer trimestre del año, el negocio ganadero muestra dos caras bien diferenciadas. A partir de un escenario de precios sostenidos de la hacienda a nivel local, fuerte demanda internacional y cotizaciones exportadoras sostenidas, el sector productivo enfrenta un escenario optimista.
Pero este buen horizonte de precios no termina de derramarse en toda la cadena de valor vacuna. Desde el momento que la media res sale del frigorífico, empiezan a verse los problemas, con un consumidor que no termina de convalidar las subas de la hacienda en el Mercado Agroganadero de Cañuelas.
De hecho, tras tocar casi los $6.000 el kilo en pie, el consumo tuvo un retroceso y comenzó a buscar un nuevo punto de equilibrio. Este escenario complejo se nota en algunos números de la actividad, como es el consumo.
En el caso de esta variable, la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA) calculó que en el primer trimestre del año, el consumo tuvo una caída interanual de 10%. Si el análisis se extiende a los últimos doce meses, la caída fue menor: un 3,7%.
De este modo, cada argentino consumió en promedio durante este período unos 47,3 kilos, que medido en kilos fueron casi dos kilos con respecto a 2025.
En el primer trimestre del año, CICCRA estimó que la producción de carne vacuna fue de 700.190 toneladas, un 5,1% menor al total producido entre enero y marzo del año pasado.
Al medir los precios de venta al público,desde la entidad afirmaron que las subas fueron lideradas por la carne picada común (8,4% mensual; $ 10.24,5 por kilo), seguidas por la paleta (8,0%; $ 17.088,5); nalga (7,7%; $ 22.100,6) y por el cuadril, una suba de 7,7% a un valor de $ 21.309,3 por kilo.
Por su parte, el precio del asado aumentó 5,5% ($ 17.784,8 por kilo). Y en el caso de las hamburguesas congeladas, la suba fue de 6% mensual, unos $ 7.268 la caja por 4 unidades.