La discusión salarial vuelve a tomar fuerza en un contexto donde la mayoría de las paritarias pierde frente a la inflación.
Según el último informe de la Secretaría de Trabajo sobre el empleo registrado, el salario promedio de los principales convenios colectivos cayó 1,7% en términos reales en el último mes. En paralelo, el salario medio del sector privado registrado retrocedió 0,2%.
El dato más relevante aparece en la comparación anual: los salarios de convenio acumulan una caída real de 5,9% entre febrero de 2025 y febrero de 2026.

El informe muestra que hay un grupo reducido de gremios que logró recomponer ingresos por encima de los precios.
Entre los principales ganadores aparecen:
Se trata de sectores que lograron cerrar acuerdos con aumentos nominales por encima de la inflación en el último año.

Un segundo grupo muestra un comportamiento más moderado, con salarios que se mantienen estables o con leves caídas.
En este segmento aparecen:
En estos casos, los aumentos lograron contener parcialmente la inflación, pero sin una mejora real significativa.
El problema central está en el resto de los convenios, donde la pérdida de poder adquisitivo es clara.
El caso más representativo es el de Comercio, el convenio más grande del país, que abarca a más de 1,2 millones de trabajadores.
Por su peso en el mercado laboral, su deterioro impacta directamente en el promedio general. En el extremo inferior aparecen los sectores más golpeados:
Son actividades donde la caída del salario real supera ampliamente el promedio.
Más allá de las diferencias sectoriales, el informe muestra una tendencia clara: la dispersión salarial crece.
Mientras algunos pocos gremios logran ganarle a la inflación, la mayoría pierde poder adquisitivo.
Incluso en una mirada de mediano plazo, el panorama es desigual. El salario promedio del sector privado registrado se ubica levemente por encima del nivel de noviembre de 2023, pero los salarios de convenio -los que definen la mayor parte del empleo- acumulan una caída cercana al 7%.
Este escenario se da en un contexto de aceleración inflacionaria. El último dato del IPC marcó 3,4% en marzo, el nivel más alto en un año. Con acuerdos cada vez más cortos y ajustes fragmentados, las paritarias pierden capacidad para recomponer ingresos.