03/06/2026 - Edición Nº1212

Política

18 de abril de 2008

La lista de Néstor Kirchner que cumple 18 años: quiénes quedaron afuera de PJ

18/04/2026 | Los hermanos Rodríguez Saá trataron de bloquear su arribo sin éxito. La crisis con el campo y la debilidad de Cristina Kirchner como telón de fondo.



El 18 de abril de 2008, el entonces expresidente Néstor Kirchner presentó la lista para conducir el Partido Justicialista (PJ), en un movimiento clave para reordenar el peronismo y consolidar el poder político en torno al oficialismo.

A casi dos décadas de ese episodio, el armado refleja un momento de alta tensión interna y externa, atravesado por el conflicto entre el Gobierno y el sector agropecuario que golpeaba a la gestión de Cristina Kirchner.

Un armado amplio con eje en los gobernadores

La lista que encabezó Kirchner fue diseñada con un objetivo claro: contener a la mayor cantidad posible de sectores del peronismo. En esa lógica, los gobernadores tuvieron un rol central.

Entre las principales figuras se destacaron:

  • Daniel Scioli, como vicepresidente del PJ
  • Jorge Capitanich, como vicepresidente primero
  • Hugo Moyano, como vicepresidente segundo
  • Sergio Urribarri
  • Beatriz Rojkés de Alperovich

El diseño combinó dirigentes con peso territorial, sindical y político, buscando equilibrio entre renovación y estructura tradicional. En paralelo, el entonces jefe de Gabinete Alberto Fernández ocupó la estratégica Secretaría General, mientras que Julio De Vido también fue incorporado a la conducción.

Kirchner apostó además a una “oxigenación” del partido, incorporando figuras emergentes como Juan Cabandié, junto a gobernadores jóvenes como Juan Manuel Urtubey, y dirigentes provinciales que comenzaban a ganar protagonismo.

Quiénes quedaron afuera y las tensiones internas

Uno de los nombres más resonantes que no integró la lista fue el de Roberto Lavagna, exministro de Economía. Aunque formalmente se habló de una “autoexclusión”, en el oficialismo circularon versiones cruzadas sobre su salida, que evidenciaban tensiones internas.

Tampoco lograron lugares de peso dirigentes de la rama femenina que sonaban para la cúpula, como Patricia Vaca Narvaja y Cristina Álvarez Rodríguez, quienes finalmente quedaron como vocales.

En el plano sindical, el armado dejó afuera a las 62 Organizaciones Peronistas, vinculadas a Gerónimo Venegas, en un claro gesto político en medio del conflicto con el campo.

Néstor Kirchner y Roberto Lavagna, por entonces ministro de Economía

La otra cara del peronismo: la lista disidente

Mientras el kirchnerismo avanzaba con su lista de unidad, otro sector del peronismo intentó disputar el control del partido. La facción vinculada a los hermanos Rodríguez Saá presentó una nómina alternativa, encabezada por Héctor Maya.

Sin embargo, esa lista -referenciada en el Frejuli- no logró cumplir con los requisitos formales exigidos por la carta orgánica partidaria, como los avales necesarios de afiliados y dirigentes territoriales.

El conflicto terminó judicializándose, en una muestra más de la fragmentación interna del PJ en ese momento.

La intervención judicial y la consagración de Kirchner

Finalmente, el 22 de abril de 2008, la jueza María Servini de Cubría avaló el proceso y confirmó a Kirchner como presidente del PJ.

La decisión dejó sin efecto la interna prevista para mayo y permitió su asunción inmediata al frente del partido, cerrando una intervención judicial que se extendía desde 2005.

El fallo también desestimó los planteos de la lista opositora, consolidando el control del kirchnerismo sobre la estructura partidaria.

Un contexto crítico: el conflicto con el campo

El armado del PJ no puede entenderse sin el contexto político de ese momento. En abril de 2008, el Gobierno de Cristina Kirchner atravesaba uno de sus momentos más delicados: el conflicto con el sector agropecuario por la Resolución 125.

Las protestas rurales, los cortes de ruta y la fuerte polarización social ponían en jaque la gobernabilidad. En ese escenario, la conducción del PJ se transformó en una herramienta clave para sostener políticamente a la Presidenta.

La estrategia de Kirchner fue clara: consolidar el partido como un “escudo” frente a las tensiones externas y evitar que el peronismo se convirtiera en una plataforma de oposición interna.

El objetivo político: evitar el poskirchnerismo

Detrás del armado también había una lógica de poder de largo plazo. La conducción del PJ buscaba impedir que, ante eventuales debilidades del Gobierno, emergiera un peronismo alternativo.

El propio diseño de la lista -con fuerte presencia de gobernadores, sindicalistas y dirigentes alineados- apuntaba a blindar el liderazgo kirchnerista y garantizar cohesión en un momento de incertidumbre.

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