La inflación mayorista de marzo dejó un dato que incomoda al Gobierno. El índice marcó un 3,4%, el mismo nivel que la inflación minorista, y rompió con la idea que venía sosteniendo el equipo económico: que los precios mayoristas anticipan una desaceleración más rápida.
El número no es menor. Sobre todo porque se dio en un contexto en el que el dólar cayó cerca de 1% en el mes, algo que históricamente ayudaba a contener los precios, especialmente los importados. Esta vez, no ocurrió.

El dato estuvo fuertemente influido por el salto en los precios internacionales de la energía.
El aumento promedio se explicó en gran parte por la suba del 27,3% en el petróleo crudo y el gas, en medio del conflicto en Medio Oriente y las tensiones en el estrecho de Ormuz.
Ese movimiento impactó de lleno en los precios internos:
La presión vino, principalmente, por el lado de la energía y no del tipo de cambio.
El resultado choca con el argumento que venía utilizando el Gobierno en los últimos meses.
Tras el dato de febrero, cuando la inflación mayorista había marcado apenas 1%, el presidente Javier Milei había planteado que ese indicador mostraba que la inflación estaba en camino a “arrancar con cero”.
Incluso había sostenido que los precios mayoristas funcionan como un anticipo de lo que luego ocurre en el IPC.
“Los precios mayoristas anticipan lo que viene a futuro en minoristas”, escribió en redes sociales al presentar lo que definió como “aritmética inflacionaria”.
ARITMÉTICA INFLACIONARIA
— Javier Milei (@JMilei) March 17, 2026
A continuación presentaré cálculos que no son proyecciones pero que sirven para ver como en dinámica la inflación está cayendo...
Inflación mayorista de los últimos doce meses viaja al 26% anual. A su vez, la del bimestre anualizada viaja al 17% mientras… https://t.co/0p24KIxiSI
Ese enfoque también fue reforzado por funcionarios y voceros del oficialismo, que apoyaban la idea de una desaceleración más rápida.
El nuevo dato reabre una discusión clave.
Desde el Gobierno se apoyaron en la lógica de que el proceso inflacionario sigue una secuencia: primero impacta en el dólar y los activos financieros, luego en los precios mayoristas y finalmente en los minoristas.
Esa idea fue reforzada en el streaming oficialista Carajo, donde el secretario de Finanzas, Federico Furiase, explicó el llamado efecto Hume-Cantillon.
¿La inflación mayorista es un buen predictor futuro de la minorista? La respuesta es si: el efecto Hume-Cantillon habla de que la reacción de precios al alza o baja siempre arranca con los activos financieros (dolar), luego los precios mayoristas y después los minoristas. pic.twitter.com/rC9KdlFDzW
— Carajo (@CarajoStream) March 19, 2026
Algunos economistas cuestionan esa idea. Federico Machado, por ejemplo, planteó que la inflación mayorista “no anticipa en ningún sentido al IPC” y que ambos indicadores responden a dinámicas distintas.
“El IPC no incluye muchas cosas que incluye el IPIM y viceversa. Es tan atinado como creer que el resultado del Mundial de fútbol anticipa el Mundial de básquet”, señaló.
El dato de marzo llega en un momento donde la inflación volvió a acelerarse y complica el escenario.
Con el IPC en 3,4% -el nivel más alto en un año- y ahora la mayorista en el mismo registro, el margen para sostener la narrativa de una desaceleración rápida se achica.
Sobre todo porque, esta vez, el impulso no vino del dólar, sino de factores externos como la energía.