El actor y comediante Pablo Picotto visitó El Living de NewsDigitales y dejó una serie de definiciones sobre la historia como disciplina, su enseñanza y su vínculo con la actualidad. Desde su experiencia personal, explicó que su interés por el pasado lo llevó a crear “Polimatía”, un ciclo en el que combina humor y divulgación a través de las redes sociales. En ese sentido, sostuvo que muchas veces el problema no es el contenido, sino la forma en que se transmite: “No me gusta la historia tan acartonada y académica”.

Picotto planteó que el relato histórico tradicional suele volverse poco atractivo por su rigidez, lo que aleja a gran parte del público. “Es aburrida solamente porque la forma de contarla es medio plana”, afirmó, y remarcó que detrás de los grandes procesos hay historias profundamente humanas que se pierden en la simplificación. Para el comediante, el desafío está en recuperar ese costado narrativo sin perder profundidad.
Durante la charla, destacó figuras históricas poco visibilizadas como María Remedios del Valle, a quien definió como un “personaje apasionante” que permaneció invisibilizado durante años. Según relató, su historia refleja cómo muchos protagonistas quedaron relegados del relato oficial, lo que evidencia que la construcción histórica no siempre es neutral ni completa.
En esa línea, cuestionó la idea de los próceres como figuras intocables y defendió su humanización. “Son gente común que hizo cosas extraordinarias”, señaló, al tiempo que consideró necesario mostrar sus contradicciones para comprender mejor los procesos históricos. Para Picotto, esa mirada permite acercar la historia a la sociedad y generar mayor identificación.

El actor también se refirió a la construcción del relato histórico y retomó una idea ampliamente difundida: “La historia la cuentan los que ganan”. A partir de esto, analizó cómo ciertas figuras y procesos fueron narrados desde perspectivas dominantes, dejando de lado aspectos incómodos o contradictorios. En particular, mencionó el rol de Bartolomé Mitre en la construcción de una versión oficial de la historia argentina.
Asimismo, subrayó la importancia de entender los contextos para evitar lecturas lineales del pasado. “Si no tenés una conjunción más abierta, te hacés un cuentito hilado”, explicó, al cuestionar el exceso de líneas de tiempo que simplifican procesos complejos. En su visión, la historia es multicausal y requiere una mirada más amplia para ser comprendida en profundidad.
En relación con los grandes conflictos bélicos, Picotto destacó que el conocimiento histórico permite interpretar mejor el presente. Al referirse a la Segunda Guerra Mundial, advirtió que existe una mirada parcial sobre sus protagonistas: “Creemos que la ganaron los norteamericanos, pero los rusos tuvieron 25 millones de muertos”. Para él, estos datos ayudan a revisar percepciones instaladas.
También trazó un paralelismo entre los procesos históricos y la actualidad argentina, donde consideró que persiste una “idea de colonia” en la forma de pensarse como sociedad. “Nos han convencido de que tenemos que escuchar a alguien que nos diga qué es lo mejor para nosotros”, expresó, y agregó que esa lógica limita el desarrollo y la autodeterminación del país.
En ese sentido, planteó que la historia no solo sirve para conocer el pasado, sino también para interpretar el presente y proyectar el futuro. “Cuando nos entendemos en el pasado, nos empiezan a caer fichas del presente”, afirmó, resaltando la importancia de una mirada crítica y reflexiva sobre los procesos históricos.
Finalmente, Picotto remarcó su interés en la divulgación como herramienta pedagógica, aunque sin una intención académica formal. “No me propongo iluminar ningún cerebro”, aclaró, pero sí generar curiosidad y acercar la historia desde un lugar más accesible. A través del humor y la narrativa, busca despertar interés en nuevas generaciones y romper con la idea de que el pasado es necesariamente aburrido.