Bangladesh no apareció de un día para el otro. Durante décadas, su territorio formó parte de Pakistán como Pakistán Oriental, separado por más de 1.500 kilómetros de su contraparte occidental.
Las diferencias no eran solo geográficas. Mientras en el oeste predominaba una élite política y militar, en el este la población, mayoritariamente bengalí, reclamaba mayor autonomía, reconocimiento cultural y una distribución más equitativa de los recursos. La tensión escaló tras las elecciones de 1970, cuando un partido del este obtuvo una victoria contundente que no fue aceptada por el poder central.
En marzo de 1971, el ejército pakistaní lanzó una ofensiva para recuperar el control del territorio. La represión derivó rápidamente en una guerra abierta, con miles de víctimas y denuncias de violaciones a los derechos humanos.

Fue en ese contexto que el 26 de marzo de 1971 se proclamó la independencia, fecha que hoy se reconoce oficialmente como el nacimiento del país. Millones de personas huyeron hacia India, generando una crisis regional sin precedentes. Al mismo tiempo, grupos independentistas, conocidos como Mukti Bahini, organizaron la resistencia.
Poco después, el 17 de abril de 1971 se estableció un gobierno provisional, considerado el primer paso formal para estructurar políticamente la nueva nación. Este gobierno en el exilio permitió coordinar la resistencia, buscar apoyo internacional y sentar las bases institucionales de Bangladés.
La guerra cambió de rumbo cuando India intervino militarmente a fines de 1971. En pocas semanas, las fuerzas pakistaníes fueron derrotadas y el territorio consolidó su independencia. Así nació Bangladesh como Estado soberano, tras un conflicto que dejó una profunda huella social, económica y política. El reconocimiento internacional llegó rápidamente, aunque las consecuencias de la guerra, destrucción, desplazamientos y tensiones, se extendieron durante años.
En las décadas siguientes, el país atravesó golpes de Estado, crisis institucionales y desafíos estructurales. Sin embargo, también logró consolidar un proceso de crecimiento sostenido, impulsado en gran parte por la industria textil y la exportación. Hoy, Bangladesh es uno de los países más densamente poblados del mundo y un actor relevante en la economía global, aunque todavía enfrenta problemas vinculados a la pobreza, el cambio climático y los derechos laborales.

Más de medio siglo después, la independencia sigue siendo un eje central de la identidad nacional. Las relaciones con Pakistán e India, la memoria del conflicto y las discusiones sobre justicia histórica continúan marcando la agenda. Recordar este proceso permite entender no solo el origen del país, sino también las tensiones que aún atraviesan a la región.