17/04/2026 - Edición Nº1165

Opinión


Reforma laboral

Adorni, el per saltum y la Corte: política en la Justicia, Justicia en la política

17/04/2026 | El Ejecutivo activó la vía más excepcional que tenía a mano para intentar reanimar la reforma laboral. Qué pasa con Manuel Adorni.



El Gobierno cierra la semana con dos hitos: la reunión política del viernes y la disputa por la reforma laboral. Manuel Adorni volverá a encabezar la mesa política en la Casa Rosada, con Karina Milei, Santiago Caputo, Luis Caputo, Diego Santilli, Patricia Bullrich, Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem e Ignacio Devitt. La convocatoria llegó después de otra semana atravesada por revelaciones sobre su patrimonio y, según las versiones oficiales, tendrá como eje la reforma electoral y los próximos pasos legislativos.

En paralelo, el Ejecutivo activó la vía más excepcional que tenía a mano para intentar reanimar la reforma laboral. La Secretaría de Trabajo, con el patrocinio de la Procuración del Tesoro que conduce Sebastián Amerio, presentó un recurso de per saltum ante la Corte Suprema para que levante la suspensión dictada por el juez laboral Raúl Horacio Ojeda sobre 82 artículos de la ley. En el escrito, el Gobierno pidió además que la sola presentación tenga efecto suspensivo sobre la cautelar.

Sebastián Amerio

Reordenamiento político

El dato político está bastante a la vista. La reunión encabezada por Adorni y el salto directo a la Corte forman parte de una misma escena: la Casa Rosada busca reordenar su frente político mientras intenta recuperar por vía judicial una reforma que el Congreso ya le había aprobado y que después quedó frenada en tribunales. La judicialización de la política aparece ahí de manera bastante concreta. El Gobierno no discute la reforma laboral sólo en el recinto ni sólo con la CGT; la discute también en Comodoro Py y ahora directamente en el cuarto piso del Palacio de Tribunales.

El expediente ya venía cargado de política desde su origen. Ojeda suspendió la aplicación de los artículos centrales de la ley después de un planteo de la CGT. En el oficialismo remarcan que el juez fue asesor de Carlos Tomada durante el kirchnerismo y usan ese antecedente como parte de su lectura del fallo. Dentro de la Casa Rosada, varias fuentes admitieron además que esperaban una ofensiva judicial del fuero laboral, al que describen como un espacio hostil a la agenda libertaria y muy permeable a los intereses sindicales.

Ahí aparece la otra mitad del problema: la politización de la Justicia. El Gobierno mira al fuero laboral como un territorio adverso, casi como una última fortaleza de un orden anterior. Los empresarios que apoyan la reforma lo describen en términos parecidos. La CGT, del otro lado, ve en esos jueces una barrera frente a un avance legislativo que considera regresivo. En el medio queda una escena bien argentina: un conflicto político y social de primera magnitud que termina teniendo como árbitro efectivo a un juez de primera instancia y, ahora, a la Corte Suprema.

Qué pasa con Adorni

La figura de Adorni dentro de ese cuadro también tiene su interés. El jefe de Gabinete encabeza la mesa política en un momento en que él mismo atraviesa su propio frente judicial y patrimonial. El oficialismo lo sostiene, le da centralidad y lo pone al frente del tablero político mientras al mismo tiempo busca que la Justicia le devuelva vigencia a una ley clave. La señal es nítida: el Gobierno decidió responder a la presión judicial con más política y a la vez responder a la fragilidad política con más apuesta judicial.

El Congreso ya votó. La CGT ya litigó. El juez ya frenó. Ahora la Casa Rosada busca que la Corte intervenga por encima de todo eso y restablezca la reforma laboral en tiempo récord. En esa secuencia se ve bastante bien cómo quedó armado el sistema de poder argentino: el Ejecutivo empuja, el Congreso sanciona, los sindicatos judicializan y el Poder Judicial conserva la capacidad de convertirse en el último decisor de cuestiones que el propio Gobierno presenta como estratégicas.

Esa centralidad vuelve a poner sobre la mesa una idea que en el mileísmo circula cada vez con menos pudor: la Justicia como el último lugar donde sobrevive una parte de la vieja casta, y al mismo tiempo como el ámbito que todavía tiene la capacidad de torcerle el brazo al programa libertario.

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