La escena no figuraba en ningún plano. Detras de una pared levantada en el hueco de una escalera, estaba el cuerpo de Jorge Osvaldo Giménez Amarilla, un ciudadano paraguayo de 52 años, que casualmente trabajaba como sereno en el lugar.
El descubrimiento ocurrió el último fin de semana en una obra en construcción de Avenida Quirós y Moreno, la zona costera de la ciudad entrerriana de Colón, donde albañiles advirtieron irregularidades en la estructura y dieron aviso a las autoridades. Con el correr de las horas, se confirmó que se trataba del sereno del lugar, asesinado y oculto dentro de la pared.
Este jueves se conocieron los primeros resultados de la autopsia, realizada en el Centro Médico Forense de Oro Verde. El informe preliminar reveló que la víctima presentaba múltiples fracturas en el rostro y el cráneo, un dato que refuerza la hipótesis de una muerte violenta.

En paralelo, la causa ya tiene un único imputado. Se trata de Nicolás Alexander Acosta, de 32 años, quien fue acusado por homicidio simple y quedó detenido con prisión preventiva por 90 días.
El caso generó conmoción en la ciudad, no solo por la brutalidad del hallazgo sino también por un dato que inquieta a los investigadores: durante más de dos semanas, nadie había reportado la desaparición de la víctima.