Brisa Florentin pasó por El Living de News Digitales y dejó una entrevista repleta de frases sinceras, divertidas y profundas. La artista habló de sus miedos, del amor, de la convivencia, de la música y de cómo fue construyendo el presente que alguna vez soñó.
Uno de los momentos más descontracturados llegó cuando contó una de sus mayores manías. “Tengo misofonía. Escuchar a alguien masticar me hace un corto circuito. Me agarra una especie de violencia por dentro”, confesó entre risas. Incluso reveló que cuando mira escenas de Los Simpson donde están todos comiendo, directamente las pone en mute. También sumó otras obsesiones cotidianas: “La sábana de abajo tiene que estar perfecta. Si está salida de una punta, me vuelve loca”.

Al hablar de su relación de pareja, Brisa contó que la convivencia empezó casi de inmediato. “Nosotros convivimos desde el día uno que empezamos a salir”, aseguró. Según relató, desde la primera cita no se separaron más y todo fluyó naturalmente.
También reconoció una dificultad personal dentro de la convivencia. “Yo tengo algo con el ‘todo yo’. Él se pone a hacer algo y digo no, yo lo hago”, admitió. Sin embargo, destacó la paciencia de su compañero: “Me tocó una persona muy tolerante, que siempre quiere estar en equilibrio”.
Cuando la charla giró hacia su vocación artística, Brisa fue contundente: “Lo que más me apasiona en la vida es cantar”. Además, explicó que componer ocupa un lugar fundamental en su rutina emocional.
“La música la uso terapéuticamente. Para desahogarme, para sacar cosas, para exagerar lo que siento o contar historias que me quedan adentro”, sostuvo. Y agregó que durante mucho tiempo encontró inspiración en el dolor: “Siempre compuse canciones de desamor”.
Sin embargo, reconoció un cambio importante en su presente sentimental. “Después de conocer a Agus pude hacer una canción de amor. Ahí dije: creo que realmente me enamoré”.

En otro tramo íntimo, Brisa definió cuál considera su peor defecto. “Ser muy controladora. Quiero tener todo bajo control, saber qué me va a pasar y qué va a pasar con todo”, expresó.
Para graficarlo, contó que las sorpresas no le resultan sencillas. “Si me decís te voy a llevar a un lugar sorpresa, ya me agarra ansiedad porque no sé qué ponerme ni a dónde voy”, explicó.
También habló de otro temor muy marcado: “Le tengo miedo a la oscuridad. Aunque esté todo apagado, una lucecita tiene que entrar”.
Sobre el cierre, Brisa se mostró agradecida por su presente y recordó sus sueños de infancia. “Si me preguntabas de chica si iba a tener esta vida, no te lo creía ni en pedo”, lanzó con sinceridad.

Además, explicó que suele hacerse una pregunta para valorar lo conseguido. “Todo el tiempo me pregunto si hoy soy quien soñé ser. Porque uno siempre quiere más, pero también hay que mirar todo lo que hizo”.
Finalmente dejó un mensaje para quienes persiguen objetivos difíciles: “Dejen el miedo de lado. Si vos no creés en vos, ¿cómo pretendés que crean los demás?”.