20/04/2026 - Edición Nº1168

Deportes


Dolor en el deporte

Murió Oscar Schmidt, el máximo anotador de la historia del básquet

18/04/2026 | La "Mano Sagrada" de Brasil falleció a los 68 años en São Paulo tras luchar contra un tumor cerebral. Fue un ídolo olímpico, amigo de Maradona y venerado hasta en la NBA.



El mundo del básquet está de luto: el brasileño Oscar Schmidt, conocido como la “Mano Sagrada”, falleció este viernes 17 de abril en São Paulo a los 68 años, tras un paro cardiorrespiratorio derivado de complicaciones por el tumor cerebral que lo aquejaba desde hace más de una década. La noticia fue confirmada por la Confederación Brasileña de Básquetbol (CBB) y rápidamente generó repercusiones en todo el planeta.

Schmidt fue el máximo anotador de la historia del básquet, con 49.737 puntos en su carrera profesional, cifra que lo convirtió en un mito del deporte. Además, acumuló más de 1.000 puntos en cinco Juegos Olímpicos, récord absoluto que aún lo mantiene como el jugador más prolífico en la historia de la cita deportiva. Su capacidad para anotar desde cualquier posición y su precisión en los tiros largos le valieron el apodo de “Mano Sagrada”, símbolo de su talento inigualable.

Comunicado de su familia

Durante más de 15 años, Oscar luchó contra un tumor cerebral, manteniéndose como ejemplo de determinación, generosidad y amor por la vida. Reconocido por su brillante trayectoria dentro de las canchas y por su marcada personalidad fuera de ellas, Oscar deja un legado que trasciende el deporte e inspira a generaciones de atletas y admiradores en Brasil y en el mundo”, resaltaron sus familiares en un comunicado difundido en las redes sociales.

La noticia de su muerte provocó mensajes de condolencias de la NBA, FIBA, el Comité Olímpico Internacional, la Confederación Argentina de Básquet (CAB) y clubes como el FlamengoReal Madrid, además del presidente Lula, que lo definió como “un orgullo eterno de Brasil”. La CBB homenajeó su legado cambiando su logo por una estrella en señal de duelo, mientras miles de fanáticos se acercaron al hospital de Santana de Parnaíba para despedirlo.

Ante una posible avalancha de fans, la familia aclaró que “la despedida se llevará a cabo de forma reservada", en respeto al deseo de sus seres queridos de vivir un momento íntimo de recogimiento. "Su legado permanecerá vivo en la memoria colectiva y en la historia del deporte, así como en el corazón de todos los que se vieron tocados por su trayectoria”, señalaron en el emotivo texto.

Esa trayectoria estuvo marcada por una decisión que lo distinguió: rechazó la NBA para priorizar a la selección de Brasil, con la que vivió momentos memorables como el triunfo en los Panamericanos de 1987 frente a Estados Unidos en Indianápolis. Aquella victoria, con 46 puntos de Schmidt, quedó grabada como uno de los hitos más grandes del básquet sudamericano y consolidó su figura como líder indiscutido.

También tuvo actuaciones memorables en los cinco Juegos Olímpicos que disputó: desde Moscú 1980 (donde sumó 169 puntos y contribuyó a que Brasil alcanzara el quinto puesto) hasta los de Atlanta 1996, donde brilló ante un Dream Team repleto de figuras como Charles Barkley, Shaquille O'Neal, Karl Malone, Scottie Pippen y John Stockton. 

Sin embargo, el punto culminante en su participación olímpica fue en Seúl 1988, donde fue el máximo anotador del torneo con 338 puntos, incluyendo un récord de 55 tantos en un solo partido contra España. En esa edición quebró múltiples marcas olímpicas: mayor promedio de puntos, más puntos en una edición, más puntos en un juego y récords en tiros de dos, triples y libres.

En total, acumuló 1.093 unidades en Juegos Olímpicos, convirtiéndose en el máximo anotador histórico de la cita deportiva. 

En clubes, brilló en el Flamengo y en la liga italiana, especialmente en el Caserta, donde consolidó su fama como uno de los mejores tiradores de todos los tiempos. Su estilo ofensivo y su capacidad para anotar desde cualquier ángulo lo convirtieron en un referente mundial. En Italia fue ídolo absoluto y dejó una huella imborrable en la memoria de los fanáticos.

En 2013 fue exaltado al Salón de la Fama del Baloncesto, reconocimiento que lo ubicó definitivamente entre las grandes leyendas del deporte. Su figura trascendió fronteras y fue admirada por generaciones de fanáticos en América y Europa. Incluso sin haber jugado en la NBA, su impacto fue tal que la liga lo homenajeó en múltiples ocasiones, destacando su fidelidad a la camiseta de Brasil.

Amistad con Maradona

En Argentina, Schmidt es recordado por su amistad con Diego Maradona y por los duelos sudamericanos que marcaron época. Su impacto en el básquet regional lo convirtió en un ídolo cercano, admirado por su talento y por su fidelidad a la camiseta de Brasil. Su muerte deja un vacío enorme, pero también un legado que seguirá inspirando a futuras generaciones de jugadores y fanáticos.

La relación entre Schmidt y Diego trascendió lo deportivo y se convirtió en un símbolo de hermandad entre dos ídolos sudamericanos. Ambos compartieron encuentros en los que se expresaba una mutua admiración: Maradona valoraba la fidelidad de Schmidt a la camiseta de Brasil y su condición de máximo anotador histórico, mientras que el brasileño destacaba la pasión y el talento inigualable del “Diez”.

Schmidt, ídolo de Scola

El excapitán de la selección argentina, Luis Scola, recordó a Oscar Schmidt como una “verdadera leyenda del básquetbol mundial”. En una entrevista realizada hace 9 años en Nueva York, previo a un partido de los Brooklyn Nets, Luifa destacó la enorme influencia que tuvo el brasileño en generaciones de jugadores, subrayando que su figura trascendió fronteras y se convirtió en un modelo de admiración para colegas y rivales.

Scola remarcó que Schmidt no solo fue un goleador histórico, sino también un símbolo de pasión y fidelidad hacia la camiseta de Brasil. Para el argentino, su legado es un ejemplo de compromiso y talento que seguirá inspirando a quienes aman el básquet, especialmente en Sudamérica, donde su impacto fue tan fuerte como el de los grandes ídolos mundiales.