Eduardo Coudet encabeza las últimas prácticas en el predio de Ezeiza con el objetivo de delinear la formación titular. La planificación se vio alterada por la lesión de Fausto Vera durante el compromiso ante Carabobo, lo que obligó al cuerpo técnico a buscar soluciones urgentes en el mediocampo. Pese a la importancia del cruce ante el eterno rival, el entrenador aún mantiene dos incógnitas principales que definirá en las próximas horas de entrenamiento.

El esguince de rodilla sufrido por Vera dejó una vacante difícil de llenar por el peso específico del ex Argentinos Juniors en el esquema habitual. Ante este panorama, el juvenil Juan Cruz Meza surge como la principal opción para ocupar ese rol, ganándole la pulseada a jugadores con mayor recorrido como Kevin Castaño o Giuliano Galoppo.
El volante correntino viene de sumar minutos valiosos desde la última fecha FIFA y llega con el envión de haber asistido a los delanteros en los recientes duelos ante Belgrano y Racing.
En la línea ofensiva, el panorama ofrece una competencia vibrante por el último lugar disponible junto a los inamovibles Facundo Colidio y Sebastián Driussi. Ian Subiabre, quien ha gozado de la confianza del técnico desde su llegada, pelea mano a mano con la joya ecuatoriana Kendry Páez.
El joven, exjugador de Independiente del Valle, sumó puntos importantes tras su ingreso en la Copa Sudamericana, donde demostró una capacidad de desequilibrio que podría inclinar la balanza a su favor para acompañar a la dupla de ataque.

Más allá de los nombres propios, no se descartan ajustes tácticos de último momento que podrían modificar la fisonomía del equipo según el ensayo final de este sábado. La posibilidad de incluir a Fabricio Bustos o incluso de plantar una línea de cinco defensores sobrevuela la cabeza de Coudet como alternativa para contrarrestar el planteo de Boca.
El hermetismo habitual en las horas previas a un Superclásico sugiere que la confirmación oficial del once inicial recién llegará poco antes del pitazo inicial del domingo a las 17:00.
La mayor preocupación, sin embargo, excede lo futbolístico y se traslada al estado del terreno de juego, que luce un color amarillento y notables irregularidades.
Un resembrado anticipado, sumado al impacto del reciente recital de AC/DC, dejó el césped en condiciones críticas que ya afectaron el control de la pelota en el último partido internacional. El club trabaja a contrarreloj para mejorar la superficie que todavía está lejos de estar en un buen estado.