El exvicepresidente Amado Boudou volvió a escena en la tradicional “Cena MAK”, organizada por un medio afín al Instituto Patria. Con su habitual tono moderado, pero intenso en el tenor de sus opiniones, el ex funcionario dejó en claro que la interna del peronismo sigue abierta y sin cicatrizar. En su esxposición se mostó leal a CFK y muy crìtico Aberto Fernández y Axel Kicillof.
Para hablar del albertismo fue directamente al hueso, señalando que “volver mejores” era en verdad “volver sin nosotros”. En términos de militancia, acusó al ex jefe de gabinete de haber planificado llegar al sillòn presidencial con votos prestados para luego desplazar a Cristina Kirchner.
Puedo hacer mías las palabras de Amado: pic.twitter.com/os8PlyWuVi
— Lady Mary (@ReLadyMary) April 16, 2026
El otro tramo de su discurso, el hombre que terminó con las AFJP en la Argentina tendió un puente entre el pasado y el futuro. El marplatense sentenció que "el nuevo nombre de vamos a volver mejores son las nuevas canciones", en alusión a una recordada metàfora de Axel Kicillof. "Si existe el Himno Nacional Argentino, si existe la Marcha Perononista, ¿Què es eso de las nuevas canciones?" se preguntò el exministro de Economìa.
Pensando en las próximas elecciones, señaló que "es claro que el próximo gobierno tiene que gobernar para todos" pero en relaciòn al camino que el peronismo tiene que segur, según su punto de vista pasa por “hablarle primero a los propios” como primera tarea, necesaria para reafirmar la conducción de Cristina. Si bien remarcó que la frase no le gusta, reconoció que "dejar de hablarle a los propios" es repetir "el discurso dominante" de La Nación+ y TN, sentenció.
Mientras para una parte de la opinión pública puede resultar chocante ver a un ex funcionario condenado hablando de política, en el núcleo duro kirchnerista su presencia fue celebrada. En redes sociales, militantes lo calificaron de “patriota” y “favorito después de la Jefa”, transformándolo en símbolo del lawfare y de la persecución judicial.
La reaparición de Boudou no solo agita el avispero de las candidaturas internas, sino que expone la dificultad del peronismo para renovar su liderazgo. Entre la épica de la resistencia y las heridas abiertas de la gestión anterior, su figura vuelve a instalarse en el debate político argentino.
La situación judicial de Amado Boudou muestra hoy un escenario mixto, con causas de distinta envergadura. Por un lado, su condena por el caso Ciccone -a 5 años y 10 meses de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos- está cumplida en lo que respecta a la pena principal, traducida en tiempo de encierro. No obstante, la inhabilitación abosoluta perpetua para ejercer cargos públicos lo acompañará hasta el final de sus días.

En tanto, en la parte más liviana de su frente judicial, en los últimos meses sumó fallos favorables en expedientes menores. En particular, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme en 2025 su absolución en la causa por la supuesta falsificación de documentos en la transferencia de un automóvil, al rechazar el recurso fiscal y cerrar definitivamente ese proceso.