Cientos de miles de personas coparon la Plaza de Mayo y las calles cercanas para homenajear al Papa Francisco en una noche cargada de emoción, a un año de su muerte. La figura del evento fue el padre Guilherme Peixoto, un sacerdote portugués que se hizo conocido en todo el mundo con sus sets como dj que combinan música electrónica, video arte y liturgia católica.

Así fue como el histórico espacio porteño fue testigo anoche de un fenómeno de masas pocas veces visto en un evento de carácter religioso y artístico. Cerca de 500 mil personas, según estimaciones de los organizadores, colmaron la plaza para presenciar el show del Padre Guilherme Peixoto.
Desde temprano familias enteras, algunas de ellas con chicos en carrito, gente de todas las edades, en especial jóvenes, grupos juveniles de parroquias, y hasta de diferentes congregaciones religiosas fueron llegando a la histórica plaza para alcanzar las mejores ubicaciones y así disfrutar del set, del Cura DJ.
Con un escenario instalado frente a la Pirámide de Mayo, la mitad de Plaza aparecía repleta de personas de lado a lado, casi una hora antes del inicio del show. Lo mismo ocurría sobre las avenidas de Mayo, y las Diagonales Norte (Roque Sáenz Peña) y Sur (Julio A. Roca). En estos casos, y ante la imposibilidad de llegar “adelante de todo”, como querían y pugnaban todos, los organizadores instalaron acertadamente diferentes pantallas a lo largo de estas arterias para que los asistentes no se pierdan ningún detalle de la primera presentación de Guilherme Peixoto en el país.

La presentación del Cura DJ se presenta como una propuesta de evangelización a través de la música electrónica con la cual Guilherme logró conectar con un público joven, en un clima de espiritualidad y cultura contemporánea. Su presentación no solo atrajo a una multitud, también reflejó una Iglesia que busca nuevos lenguajes para transmitir su mensaje, en sintonía con el legado del Papa Francisco, que falleció el 21 de abril del año pasado, y su impulso por la cultura del encuentro.
La convocatoria, organizada por la Fundación Miserando, superó todas las expectativas iniciales. Peixoto, quien es también teniente coronel y ex capellán en zonas de conflicto como Afganistán, utilizó su consola para mezclar ritmos electrónicos con fragmentos de encíclicas papales. "Es una oportunidad de recibir el mensaje de Dios por un canal distinto", señaló el arzobispo porteño, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, quien participó del encuentro y defendió la propuesta ante las críticas de los sectores más conservadores, aclarando que se trató de un festival artístico y no de una celebración sacramental.
