El presidente Javier Milei decidió profundizar su agenda internacional en un contexto local adverso, marcado por la desaceleración económica, el recrudecimiento de la interna oficialista y el impacto político de la situación judicial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La apuesta por el frente externo aparece como una vía para sostener centralidad en medio de un escenario doméstico cada vez más inestable.

Desde marzo, el mandatario desplegó una intensa actividad fuera del país. Visitó Estados Unidos para participar de la “Argentina Week” en Nueva York y la Cumbre Escudos de las Américas en Miami. Luego viajó a Chile para la asunción de José Antonio Kast, y continuó su recorrido en España como orador del Foro Económico de Madrid.
La agenda siguió con una escala en Hungría, donde participó de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), y tendrá un nuevo capítulo en Israel, entre el 19 y el 22 de abril, en el marco de la celebración del Día de la Independencia. La secuencia marca una clara alineación con líderes y espacios de derecha a nivel global.
Mientras Javier Milei refuerza su perfil internacional, puertas adentro la situación se complejiza. La investigación judicial sobre Manuel Adorni, con el fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo al frente, suma episodios que impactan en la agenda política y mediática. Pese a ello, el Presidente sostiene su respaldo, alineado con Karina Milei, en la expectativa de que el caso pierda fuerza.
En paralelo, los indicadores económicos no acompañan. La inflación volvió a acelerarse y la recaudación cayó en términos reales durante el primer trimestre, lo que limita el margen de maniobra del Gobierno. La respuesta oficial sigue siendo profundizar el ajuste, aunque dentro del gabinete crecen las advertencias sobre la falta de margen para nuevos recortes.
Las tensiones también atraviesan al oficialismo. La disputa entre el sector que responde a Karina Milei y el armado político de Santiago Caputo escala en intensidad, con cruces públicos y posicionamientos internos que evidencian una puja por el control del rumbo político.

En ese tablero, Javier Milei intenta sostener el equilibrio. Alterna gestos hacia distintos sectores y busca evitar que la interna fracture el proyecto. Sin embargo, la combinación de crisis económica, conflicto político y presión judicial plantea un escenario desafiante, donde la proyección internacional convive con una creciente fragilidad en el frente interno.