Según la tradición, San Expedito fue un importante comandante del ejército romano durante el imperio de Diocleciano. Tras convertirse al cristianismo en una época de persecución, fue condenado a muerte y ejecutado por su fe. Este sacrificio lo convirtió en mártir.

Su nombre, que en latín significa “rápido” o “expeditivo”, está directamente vinculado a su fama mundial actual. La historia cuenta que, al momento de su conversión, rechazó postergar su decisión -representada por un cuervo que le decía “mañana”- y respondió con un categórico “hoy”. Por eso, con el tiempo fue considerado el santo al que se le pide ayuda cuando se necesita una solución inmediata.
San Expedito es invocado frecuentemente en situaciones críticas, conflictos familiares, laborales o procesos judiciales de gran complejidad. También se lo considera un protector dedicado para los estudiantes, los jóvenes y las personas enfermas. Los fieles suelen acercarse a los santuarios para encender velas y cumplir promesas pendientes.

Aunque su figura genera debates históricos dentro de la Iglesia, su popularidad no ha dejado de crecer anualmente. Incluso tras ser retirado del calendario litúrgico oficial por falta de datos precisos, el culto permanece intacto. En Argentina, la fe por este santo se manifiesta con una fuerza particular cada temporada.

En Buenos Aires, miles de personas participan de celebraciones y peregrinaciones masivas hacia sus centros de veneración principales, en especial, el Santuario San Expedito-Parroquia Nuestra Señora de Balvanera, ubicado en Bartolomé Mitre 2411, esquina Azcuénaga (ver mapa), en el barrio de Once. Las iglesias locales reciben a ciudadanos que buscan intercesión divina para resolver urgencias que parecen no tener salida. La mística que rodea su imagen se fortalece con cada testimonio de ayuda.
La figura de San Expedito sigue vigente como un símbolo de esperanza para quienes necesitan respuestas muy rápidas. Se ha consolidado como uno de los santos más populares del país gracias al fervor de sus seguidores. Hoy, su legado de fe continúa uniendo a comunidades en busca de alivio espiritual.
“Mi San Expedito de las causas justas y urgentes, intercede por mí junto a Nuestro Señor Jesucristo, para que venga en mi socorro en esta hora de aflicción y desesperanza.
Mi San Expedito tú que eres el Santo guerrero. Tú que eres el Santo de los afligidos. Tú que eres el Santo de los desesperados. Tú que eres el Santo de las causas urgentes, protégeme, ayúdame, otorgándome: fuerza, coraje y serenidad. ¡Atiende mi pedido! (En esta parte se debe realizar el pedido).
Mi San Expedito, ayúdame a superar estas horas difíciles, protégeme de todos los que puedan perjudicarme, protege a mi familia, atiende mi pedido con urgencia. Devuélveme la Paz y la tranquilidad.
¡Mi San Expedito! Estaré agradecido por el resto de mi vida y propagaré tu nombre a todos los que tienen Fe."