21/04/2026 - Edición Nº1169

Política

Armado 2027

Schiaretti y Llaryora definen una estrategia que incomoda a Kicillof

19/04/2026 | El espacio de Martín Llaryora evita un frente opositor y apuesta a influir en un eventual ballotage.



El peronismo de Córdoba empezó a mover sus fichas de cara a 2027 con una estrategia clara: no liderar la oposición, sino posicionarse como árbitro del escenario nacional. Bajo la conducción de Martín Llaryora, el espacio evita sumarse a un gran frente anti oficialista y prefiere conservar autonomía para influir en una eventual segunda vuelta.

En ese esquema, la figura de Axel Kicillof no termina de convencer. Aunque su nombre circula como alternativa dentro del peronismo, en el cordobesismo relativizan su potencial electoral y lo ven atado al liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner, lo que, consideran, limita su capacidad de expansión.

El rechazo también alcanza a los intentos de construir un frente amplio opositor con dirigentes como Miguel Ángel Pichetto, Emilio Monzó o Nicolás Massot. En Córdoba, esas movidas son vistas como acuerdos de cúpula sin anclaje territorial, lejos de la lógica política que el espacio busca sostener.

Entre la crítica y el cálculo electoral

El diagnóstico interno del PJ cordobés combina autocrítica y cálculo político. Reconocen haber perdido conexión con parte del electorado, pero también detectan un fenómeno clave: votantes que hoy cuestionan a Javier Milei, pero que podrían volver a elegirlo ante una oposición que no los convence.

Ese dato es central para la estrategia. Con un oficialismo que aún conserva un núcleo duro y una oposición fragmentada, el cordobesismo apuesta a ubicarse en el medio y ganar capacidad de negociación. La lógica es simple: no diluirse en alianzas débiles y llegar con peso propio a una instancia decisiva.

En ese marco, figuras como Juan Schiaretti siguen siendo parte del esquema, mientras se mantiene el vínculo con otros gobernadores y sectores federales. La prioridad, sin embargo, está puesta en la provincia: Martín Llaryora buscará consolidar su gestión y proyectar poder sin quedar atrapado en disputas nacionales prematuras.

El mensaje que baja desde Córdoba es directo: no habrá alineamientos automáticos. Con Javier Milei aún competitivo y una oposición sin síntesis clara, el peronismo cordobés juega a su propio ritmo, convencido de que el verdadero poder en 2027 no estará en quién lidere, sino en quién defina.

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