El hallazgo de veneno para ratas en alimentos para bebés encendió las alarmas en Austria, donde las autoridades ordenaron retirar productos de la marca HiPP tras detectar una posible manipulación externa en su cadena de distribución.
La investigación comenzó luego de que un consumidor reportara un frasco sospechoso en la región de Burgenland. Los análisis confirmaron la presencia de una sustancia tóxica en un envase de puré de zanahoria con papa de 190 gramos, un alimento destinado a bebés. Según la policía, ingerir el contenido podría ser potencialmente mortal.
La propia empresa indicó que no se puede descartar una intervención criminal externa, lo que sugiere que el producto habría sido alterado una vez fuera de fábrica. Esta hipótesis se refuerza con detalles detectados en los envases afectados: tapas dañadas o abiertas, ausencia del sello de seguridad y olores inusuales.
El retiro preventivo alcanzó a unos 1.500 supermercados de la cadena SPAR Austria, que además extendió la medida a otros países donde opera, como Eslovenia, Hungría, Croacia e Italia. La compañía aseguró que los productos fueron retirados de circulación de forma inmediata.
El caso no se limita a Austria. Autoridades detectaron sustancias similares en productos incautados en República Checa y Eslovaquia, mientras que Alemania habría emitido una advertencia previa que activó las primeras alarmas. Sin embargo, tanto la empresa como los organismos sanitarios aclararon que no todos los mercados europeos están afectados, y que el problema se concentra en los canales bajo investigación.

El organismo sanitario austríaco advirtió que cualquier bebé que haya consumido estos productos debe recibir atención médica urgente, ya que la intoxicación por veneno para roedores puede provocar daños severos en el organismo. Además, se recomendó a los consumidores:
El episodio genera preocupación en un sector especialmente sensible: el de la alimentación infantil. HiPP es una de las marcas más reconocidas en Europa por sus productos orgánicos, lo que vuelve el caso aún más impactante. Aunque las investigaciones siguen en curso, el hecho reabre el debate sobre la seguridad en la cadena de distribución de alimentos y los riesgos de sabotaje en productos de consumo masivo, especialmente aquellos dirigidos a los grupos más vulnerables.