El diputado nacional Pablo Juliano presentó un proyecto de ley para crear un Régimen Nacional de Alergias Alimentarias y Entornos Seguros, una iniciativa que busca transformar la forma en que los consumidores acceden a la información sobre lo que comen.
La propuesta apunta a reforzar la seguridad alimentaria, especialmente para personas con alergias, y se articula con la actual Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, conocida como ley de etiquetado frontal.
El texto propone un enfoque integral que abarca desde el rotulado en supermercados hasta las prácticas en restaurantes, escuelas y servicios de alimentación.

La Ley 27.642 estableció en Argentina el sistema de sellos negros de advertencia en el frente de los envases, que informan excesos de nutrientes críticos como azúcares, sodio o grasas.
El proyecto de Juliano no reemplaza ese esquema, sino que lo complementa: mientras el etiquetado frontal advierte sobre riesgos nutricionales, la nueva iniciativa se enfoca en riesgos alérgicos, es decir, en ingredientes que pueden provocar reacciones graves o incluso anafilaxia.
De hecho, el texto plantea explícitamente que ambos sistemas deben ser compatibles, evitando confusión en el consumidor y garantizando una lectura clara de la información.
Los productos deberán:
Entre los alérgenos prioritarios se incluyen:

El proyecto también regula las leyendas del tipo “puede contener”, estableciendo que:
Así, se busca evitar el uso abusivo de estas advertencias, que hoy muchas veces generan confusión.
Por su parte, los restaurantes deberán:
Además, el texto exige que los trabajadores sepan identificar alérgenos en los platos, puedan responder consultas de los clientes y estén capacitados para actuar ante emergencias alérgicas.

Los locales deberán implementar medidas concretas, como:
Un punto clave: cada establecimiento deberá ofrecer al menos un menú libre de alérgenos prioritarios, elaborado bajo condiciones seguras.
El proyecto también alcanza a plataformas de entrega de comida:
Esto busca cerrar una brecha importante en el consumo actual, donde gran parte de las compras se realizan online.
El espíritu del proyecto es garantizar un derecho básico: que cualquier persona pueda saber exactamente qué contiene un alimento antes de consumirlo.
En un contexto donde las alergias alimentarias crecen a nivel global, la iniciativa busca reducir riesgos evitables y adaptar el sistema alimentario a una demanda cada vez más relevante: la de consumos seguros, informados y accesibles para todos.