Mucho antes de que Ben Stiller hiciera de las suyas en la pantalla, la exitosa comedia La familia de mi novia estuvo a punto de ser un proyecto radicalmente distinto. Originalmente, la historia nació como una pieza independiente escrita y protagonizada por Greg Glienna para el circuito de festivales, lo que explica por qué el personaje central conservó el nombre de Greg. Sin embargo, cuando el guion aterrizó en las oficinas de Dreamworks, atrajo la atención de Steven Spielberg, quien decidió tomar el mando de la dirección y traer consigo a su candidato ideal para el papel principal: Jim Carrey.
La visión de Spielberg para la película incluía un estilo de comedia mucho más físico e histriónico, aprovechando las habilidades de Jim Carrey. Fue también gracias al peso del director de Tiburón que Robert De Niro se unió al elenco para encarnar a Jack Byrnes. En medio de esta etapa creativa, surgió una duda sobre la identidad del protagonista, ya que en el guion original Greg carecía de un apellido.

Durante una reunión de trabajo, Spielberg le preguntó al guionista que adaptó la historia, Jim Herzfeld, por qué no tenía apellido. “No lo sé, realmente no le vi el sentido. Quiero decir... pero estoy seguro de que cual quiera que sea su apellido debería ser realmente vergonzoso y Jim Carrey dijo: 'Ja, como Focker'”, recordó Herzfeld.
Aunque la ocurrencia de Carrey hoy es parte de la historia del cine, en su momento generó un terremoto interno en el estudio. Los departamentos de legales y marketing se opusieron rotundamente, argumentando que un apellido con tal sonoridad no podría aparecer jamás en un póster promocional. La tensión se mantuvo hasta que una investigación exhaustiva logró rastrear a ocho familias reales con el apellido Focker en Norteamérica y Canadá. Con la evidencia de que el nombre existía fuera de la ficción, la discusión se cerró a favor de la broma del actor.

¿Por qué Steven Spielberg no dirigió el proyecto? La vida personal del director cambió el destino de la franquicia. Dice la leyenda que, tras haber sido padre recientemente, su esposa lo convenció de tomarse un descanso de los sets de filmación. Ante la renuncia del director, Jim Carrey también decidió dar un paso al costado. Este vacío permitió la llegada de Ben Stiller, quien junto a un nuevo equipo creativo optó por un tono de humor mucho más realista y cotidiano.