26/04/2026 - Edición Nº1174

Judiciales

Irá a juicio

Abusó de una escort mientras dormía: “Soy un ser humano, no soy un juguetito”

25/04/2026 | La Cámara del Crimen confirmó el procesamiento de un hombre al descartar que hubiera consentimiento.



La discusión sobre los límites del consentimiento en un encuentro pago terminó de tomar forma en la Justicia con una decisión que encamina el expediente a juicio oral. La Sala VII de la Cámara del Crimen ratificó el procesamiento de un hombre acusado de abuso sexual y rechazó el planteo de la defensa, que sostenía que la relación había sido consentida.

El caso se originó a partir de un encuentro acordado entre la víctima y el imputado en el domicilio de él. Según consta en la causa, la mujer —que se desempeña como escort— había pactado un servicio específico, pero la situación cambió con el correr de las horas. Tras ofrecerle quedarse más tiempo a cambio de un televisor, el acusado compartió bebidas con la víctima, quien luego se durmió.

Al despertar, advirtió que el hombre realizaba prácticas que no habían sido acordadas. En ese momento reaccionó de inmediato. “¿Qué hacés? salí, dejame tranquila”, le recriminó, según quedó asentado en el expediente. Sin embargo, el episodio se repitió y fue entonces cuando la mujer dejó en claro el límite que, para los jueces, resultó determinante: “No, esto ya no es parte del servicio, o sea te estás desubicando… esto es abuso porque o sea está bien soy escort, te estoy haciendo un servicio, pero ahora estoy durmiendo, soy un ser humano, no soy un juguetito”.

Los camaristas Marcelo Lucini y Ricardo Pinto valoraron esa secuencia como central para descartar la hipótesis defensiva. Señalaron que la reacción de la víctima fue “inmediata y concluyente” y que evidenció una clara diferenciación entre lo que había sido consentido y lo que no.

La defensa había argumentado que el acusado no tuvo conciencia de estar actuando contra la voluntad de la mujer. Sin embargo, el tribunal también ponderó otros elementos. Cuando la víctima intentó retirarse, el imputado insistió en que se quedara y, ante la advertencia de que llamaría a la policía, respondió: “Llamá, no tengo miedo”.

En ese contexto, la mujer fingió un malestar físico “para que el chabón me deje tranquila”, logró encerrarse en el baño y desde allí llamó al 911. Las grabaciones de esas comunicaciones, según los jueces, reflejan su angustia y respaldan su versión de los hechos.

A esa prueba se sumó el informe psicológico, que concluyó que la denunciante “describió con detalle la secuencia de los hechos” y que su relato resultaba “verosímil, insistente, detallado”, sin indicios de influencias externas. También se destacó que pudo distinguir con claridad entre las prácticas acordadas y las que ocurrieron fuera de ese marco.

Con estos elementos, la Cámara confirmó el procesamiento y dejó al imputado a un paso del juicio oral y público. En esa instancia se debatirá si existió abuso sexual, un delito que prevé penas de entre cuatro y diez años de prisión.