A un año de la muerte de Jorge Bergoglio, ocurrida el 21 de abril de 2025, la salida a la luz de su correspondencia privada sacude el escenario político argentino. El libro 'La amistad no se negocia', escrito por el dirigente de La Alameda, Gustavo Vera, documenta 17 años de diálogos que muestran a un Papa Francisco mucho más filoso y menos diplomático de lo que sugerían sus gestos públicos en el Vaticano.
Las cartas inéditas exponen el malestar del pontífice con el rumbo de la Argentina bajo la presidencia de Javier Milei. En sus escritos, Francisco no solo cuestionó el ajuste económico, sino que utilizó términos inusuales para su investidura, como calificar de "cipayos" a ciertos movimientos de la política exterior argentina.
La revelación más potente de la correspondencia tiene fecha del 27 de diciembre de 2024. En ese mensaje, el Papa Francisco analizó el alineamiento del gobierno de Javier Milei con las políticas de Donald Trump y los conflictos en Ucrania e Israel. El pontífice agradeció un correo de Vera y fue tajante sobre las reacciones oficiales de la gestión libertaria.

"Muchas gracias por tu correo, me hizo reflexionar mucho. Y me gustó cómo definís las reacciones de algunos: 'pasos de baile cipayo'", sentenció el Papa. Esta frase aludía directamente al hostigamiento de diplomáticos rusos en Buenos Aires y al giro de la Cancillería argentina. Para el pontífice, el país estaba perdiendo su autonomía histórica en manos de una estrategia de subordinación.
Pero el malestar no era solo geopolítico. Meses antes, el 14 de abril de 2024, Francisco ya había mostrado su preocupación por la situación social. En una de las cartas, calificó la ola de despidos en el Estado como "dura" y aseguró que representaba "una bofetada a la justicia social". Ante el panorama que le relataba su amigo desde la Argentina, el pontífice confesó su amargura: "Las noticias que me comentás me dan tristeza. Con un panorama así uno piensa si se podría salir adelante".
El libro de Gustavo Vera también retrocede hasta los años de gestión de Cristina Kirchner. Aunque la expresidenta fue la mandataria que más veces lo visitó en el Vaticano -con un récord de siete encuentros-, la relación estuvo marcada por tensiones que el Papa prefería no ventilar. En septiembre de 2014, Francisco dejó constancia de su fastidio por el uso político de su imagen.

"Me resulta curioso que algunas personas que me saludan en la audiencia general salgan luego diciendo que tuvieron entrevista privada: ¿será una deformación argentina?", escribió el Papa el 7 de septiembre de ese año. Esta queja se vinculaba a una visita de la entonces presidenta en Santa Marta. Según relata Vera, Bergoglio esperaba una reunión privada, pero al bajar del ascensor se encontró con 33 invitados, incluyendo dirigentes de La Cámpora y sindicalistas como Omar "Caballo" Suárez.
El Papa se vio forzado por el protocolo a invitar a almorzar a toda la delegación, pero en privado manifestó que aquello había sido una "emboscada". A pesar de estos episodios, Vera sostiene que Francisco siempre valoró las políticas que favorecían a los más vulnerables, aunque sin "hacer concesiones morales" frente a los hechos de corrupción que rodeaban al gobierno kirchnerista.
La relación con Alberto Fernández comenzó con una cercanía que parecía inquebrantable, al punto de que el expresidente llamó a su hijo Francisco en honor al papa. Sin embargo, la legalización del aborto en 2020 fue el punto de quiebre definitivo. El pontífice sintió que el mandatario había traicionado su palabra tras pedirle ayuda para renegociar la deuda con el FMI.
Con Mauricio Macri, la distancia fue ideológica y personal desde el primer día. Francisco nunca olvidó que el líder del PRO no cumplió acuerdos previos de cuando era jefe de Gobierno porteño. Las cartas de esa época muestran a un Papa preocupado por la "fantasía" de los medios de comunicación y por los intentos del oficialismo macrista de "ensuciar a los otros" mediante operaciones de prensa.
Mucho antes de llegar a Roma, cuando todavía era arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio ya mantenía una lucha activa contra la trata de personas y el narcotráfico junto a la fundación La Alameda. En sus cartas a Vera, el papa definió a la corrupción como un signo de "grave decadencia" y advirtió sobre el peligro de la "mexicanización" de la Argentina en 2015.
En un mensaje de octubre de 2023, el pontífice analizó la convivencia del delito y la ley en las mismas personas, llamándolo una "monstruosidad de dos cabezas". Incluso en casos espinosos como el del exjuez Eugenio Zaffaroni, a quien se le descubrieron prostíbulos en sus departamentos, Francisco fue claro con Vera: cuando le mostraron las pruebas, no solo no frenó la denuncia, sino que dio su apoyo para avanzar, priorizando la verdad sobre los vínculos cordiales.
TM