El Country Club de City Bell fue escenario del encuentro de Juan Sebastián Verón, presidente e ídolo de Estudiantes de La Plata y Agustín Creevy, histórico capitán de Los Pumas y emblema del rugby platense.
En una charla distendida que se extendió por más de una hora, la "Brujita" repasó su extensa carrera y sorprendió con una anécdota cinematográfica que involucró a dos leyendas del rugby nacional: Agustín Pichot y Felipe Contepomi.
El episodio ocurrió a principios de los años 2000, cuando Verón defendía la camiseta del poderoso Manchester United. La cercanía geográfica con Pichot, que en ese entonces jugaba para el Bristol de Inglaterra, propició un encuentro festivo que terminó en un escándalo arriba de un micro.
"En una Navidad, nosotros en el United hacíamos la fiesta. En ese momento, era ir de un bar a otro y tomar toda la cerveza que se podía", comenzó relatando Verón. "Le digo a Agustín: 'Está esto'. Cayó con Felipe Contepomi y digo: 'Los meto en el micro'".
Lo que parecía una velada de camaradería entre futbolistas y rugbiers se descontroló rápidamente por cuestiones de orgullo nacional. "En un momento, no sé quién agarra el micrófono y empiezan a cantar 'England, England'.
Le sacamos el micrófono y empezamos a cantar por Argentina y arrancamos a las piñas. Entre los irlandeses, holandeses, contra los ingleses… y no sé si Felipe le sacó la gorra a uno", confesó la "Brujita" entre risas, pintando una escena surrealista donde el plantel multicampeón de Sir Alex Ferguson se trenzó a golpes con los argentinos.

La entrevista con Creevy también sirvió para repasar los primeros pasos de Verón en el fútbol profesional. Antes de su salto a Europa, su desembarco en Boca Juniors estuvo marcado por la obsesión táctica de Carlos Salvador Bilardo.
"Era un sueño jugar con Maradona y con Caniggia. Yo todavía no había firmado en Boca y Carlos ya me había citado para ver videos: nos tuvo tres horas con el Kily González", recordó. Sobre su relación con el "Diez", Verón destacó su profesionalismo: "Diego era de entrenar mucho solo. Compartimos mucho en esa época. Teníamos buena relación. También estaba Cani, divino".
El salto a Italia representó un verdadero choque cultural para el joven mediocampista. "Llegué al vestuario en bermuda, zapatillas y ojotas. Cuando entro, había flacos de traje, peinados… ahí me dijeron: 'Te acompañamos a comprar ropa'", admitió con humor. Además, recordó las rígidas normas europeas: "Nos juntábamos muchísimo a comer. Era obligación, si no ibas, te multaban".
En el tramo final de la charla, Verón reflexionó sobre su rol como líder en su regreso a Estudiantes y por qué los juveniles "lo sufrían". "Fui muy exigente. Me odiaban mal… y no me importaba. La paraban medio centímetro mal y yo a los gritos. Tiene que haber cierto grado de tensión, si no es difícil ganar en el fútbol", justificó, comparando su actitud con la que él mismo padeció de joven con Roberto Mancini en la Sampdoria.
Hoy, desde su rol dirigencial y disfrutando de su nueva paternidad, la "Brujita" mantiene intacta su obsesión por la Copa Libertadores, el trofeo que sigue siendo el norte de su gestión, ya que desde que inició el proceso político con Verón al frente en 2014 no se pudo volver a ganar.